20 de julio - San Elías profeta
El profeta Elías aparece en las Escrituras (los Libros de los Reyes) como un hombre de Dios que vivió siempre en la presencia de Dios y luchó con celo por la adoración del único Dios verdadero. Él fue cautivado por la pasión ardiente de Dios, cuya "palabra quemaba como una antorcha". Él es el místico que, después de un camino largo y tedioso, aprende y lee los nuevos signos de la presencia de Dios.
Elías, vivió en el reino de Israel durante el siglo VIII antes de Cristo. Él le recordó a la gente de su pueblo que hay un solo Dios verdadero y que sólo Él debe ser adorado. Elías tuvo que hacerlo, precisamente, cuando el rey Ajab, bajo la influencia de su esposa, Jezabel, comenzaron a adorar a un dios extranjero al mismo tiempo que al verdadero Dios de Israel, por lo que esto, los condujo a una idolatría.
La gente adoraba a Baal, un ídolo del que creían que poseía el don de la lluvia y al que le atribuían el poder de hacer campos fértiles y dar vida a personas y animales. A pesar de que ellos decían seguir al Señor, al Dios invisible y misterioso, las personas también estaban buscando seguridad en un dios comprensible y predecible de los que creían que podían obtener la fecundidad y la prosperidad.
Dios escogió a Elías para hablar con las personas en su nombre. El profeta se dirigió a Ajab y le dijo cuáles serían las consecuencias de su apostasía:"¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!" (1 Reyes 17,1), después de un largo periodo de sequía, Elias reta al pueblo a llamar a sus falsos dioses y el al mismo tiempo llamara al verdadero Dios, asegurándoles que el único que responderá será el verdadero y venerado, por lo tanto el pueblo inicia un sacrificio para Baal sin resultado y en ese momento cuando Elías llama la presencia de Dios descendió fuego del cielo quemando las estatuas de falsos dioses y en ese momento el pueblo creyó y exclamo ¡el señor es Dios, el señor es Dios!