14 de marzo - Santa Matilde
Matilde era descendiente del capitán de los sajones en su larga lucha contra Carlomagno. Cuando nació en el año 895, fue confiada al cuidado de su abuela paterna, la abadesa del convento de Erfut.
Allí, sin apartarse mucho de su hogar, Matilde se educó y creció hasta convertirse en una jovencita que sobrepasaba a sus compañeras en belleza, piedad y ciencia. A su debido tiempo se casó con Enrique, hijo del duque Otto de Sajonia.
El matrimonio fue excepcionalmente feliz y Matilde ejerció sobre su esposo una moderada, pero edificante influencia.
Precisamente después del nacimiento de su primogénito, Otto, a los tres años de casados, Enrique sucedió a su padre en el ducado.
Esta seguía viviendo en la humildad que la había distinguido de niña.
A sus cortesanos y a sus servidores, más les parecía una madre amorosa que su reina y señora; ninguno de los que acudieron a ella en demanda de ayuda quedó defraudado. Después de veintitrés años de matrimonio, el rey Enrique murió de apoplejía, en 936. Habían tenido cinco hijos: Otto, más tarde emperador; Enrique el Pendenciero; San Bruno, posteriormente arzobispo de Colonia; Gerberga.
Su sufrimiento más amargo fue descubrir que Enrique instigaba y ayudaba a su hermano en contra de ella. Lo sobrellevó todo con paciencia inquebrantable, haciendo notar, con un toque de patético humor, que por lo menos la consolaba ver que sus hijos estaban unidos, aunque sólo fuera para perseguirla.
Para darles gusto, Matilde renunció a su herencia en favor de sus hijos y se retiró a la residencia campestre donde había nacido. Pero poco tiempo después de su partida, el duque Enrique cayó enfermo y comenzaron a llover los desastres sobre el Estado.
El sentimiento general era que tales desgracias se debían al trato que los príncipes habían dado a su madre; Edith, la esposa de Otto, lo convenció para que fuera a solicitar su perdón y le devolviera todo lo que le habían quitado. Sin que se lo pidieran, Matilde los perdonó y volvió a la corte, donde reanudó sus obras de misericordia. En efecto, al poco tiempo, murió Enrique y la noticia causó un dolor muy profundo en la reina.
Emprendió la construcción de un convento, hizo otras fundaciones donde estableció un monasterio para hombres.
La última vez que Matilde tomó parte en una reunión familiar fue en Colonia, en la Pascua de 965. Después de esta reaparición, prácticamente se retiró del mundo, pasando su tiempo en una y otra de sus fundaciones. Se agravó una fiebre que había venido sufriendo por algún tiempo y comprendió que pronto iba a llegar su último momento.
El cuerpo de Matilde fue sepultado junto con el de su esposo, en Quedlinburg, donde se la venera como santa desde el momento de su muerte.