4 de marzo - San Casimiro
Casimiro nació en 1458 en Cracovia. Era el tercero de los trece hijos de Casimiro, rey de Polonia y su madre Isabel. Era una fervorosa católica y se esmeró para que sus hijos fueran también entusiastas practicantes de la religión.
El Padre Juan y el profesor Calímaco fueron los guías en la educación de Casimiro. El Padre Juan dejó fama de ser muy sabio y muy santo, el cual dijo: "Casimiro es un joven excepcional en cuanto a virtud", y encaminó a San Casimiro hacia una altísima santidad.
El Profesor Calímaco era un gran sabio que había sido secretario del Papa Pío II el cual dijo: "Casimiro es un adolescente santo"
Siendo hijo del rey, sin embargo, vestía muy sencillamente, sin ningún lujo. Se mortificaba en el comer, en el beber, en el mirar y en el dormir.
Y esto en un palacio real donde tenían una vida fácil y de muchas comodidades.
Para Casimiro el centro de su devoción era Jesús Sacramentado y la Pasión y Muerte de Jesucristo, pasaba mucho tiempo meditando en la Agonía de Jesús en el Huerto y en los azotes que padeció, como también en la coronación de espinas y las bofetadas que le dieron a Nuestro Señor, también pensaba en la subida de Jesús al Calvario y en las cinco heridas del crucificado, y meditando en el amor que llevó a Jesús a sacrificarse por nosotros.
Le gustaban los cristos muy sangrantes, y ante un crucifijo se quedaba tiempos y tiempos meditando, suplicando y dando gracias.
Sus preferidos eran los pobres, siempre a los más afligidos, a los extranjeros que no tenían a nadie que los socorriera, y a los enfermos.
Que defendía a los miserables y por eso el pueblo lo llamaba "el defensor de los pobres".
Su padre quiso casarlo con la hija del Emperador Federico, pero Casimiro dijo que le había prometido a la Virgen Santísima conservarse en perpetua castidad. Y renunció a tan honroso matrimonio.
Se enfermó de tuberculosis, y el 4 de marzo de 1484, a la corta edad de 26 años, murió santamente dejando en todos los más edificantes recuerdos de bondad y de pureza. Lo sepultaron en Vilma, capital de Lituania. San Casimiro trabajó incansablemente por extender la religión católica en Polonia y Lituania, y estas dos naciones han conservado admirablemente su fe católica.
A los 120 años de enterrado abrieron su sepulcro y encontraron su cuerpo incorrupto, como si estuviera recién enterrado, sobre su pecho encontraron una poesía a la Santísima Virgen, que él había recitado frecuentemente y que mandó que la colocaran sobre su cadáver cuando lo fueran a enterrar.