2 de marzo - Santa Inés de Praga
Inés de Praga (Inés de Bohemia), era hija del, rey de Bohemia y la reina Constancia, nació en Praga en el año 1211.
Fue llevada a la corte del duque de Austria, donde vivió hasta el año 1225, manteniéndose siempre fiel a los deberes de la vida cristiana.
Tiempo después de haberse comprometido con Enrique VII canceló el pacto de matrimonio para volver a Praga, donde se dedicó a una vida de oración más intensa y a obras de caridad; donde finalmente decidió consagrar su vida a Dios.
Inés quedó fascinada al conocer la vida espiritual que llevaba en Asís la virgen Clara, según el espíritu de San Francisco y decidió seguir su ejemplo. Con sus propios bienes fundó en Praga el hospital de San Francisco y el instituto de los Crucíferos y el monasterio de San Francisco para las “Hermanas Pobres o Dominicas”.
Se hizo colaboradora de los Romanos Pontífices, que para el bien de la Iglesia solicitaban sus oraciones y su mediación ante los reyes de Bohemia. Amó a su patria, a la que benefició con las obras de caridad individuales y sociales y con la sabiduría de sus consejos, encaminados siempre a evitar conflictos y a promover la fidelidad a la religión cristiana de los padres.
La virginidad por el Reino de los cielos fue el elemento fundamental de su espiritualidad, implicando la profunda afectividad de su persona en la consagración del amor a Cristo. El espíritu de pobreza, la llevó a renunciar totalmente a la propiedad de los bienes de la tierra para seguir a Cristo en la Orden de las “Hermanas Pobres”.
Trabajó junto con Santa Clara para obtener la aprobación de una Regla nueva y propia que recibió y profesó con absoluta fidelidad. Conservó esta función durante toda la vida y la ejerció con humildad, sabiduría y celo, considerándose siempre como “la hermana mayor”.
Murió en su monasterio el 2 de marzo de 1282. El culto tributado desde su muerte y a lo largo de los siglos a la venerable Inés de Praga, tuvo el reconocimiento apostólico (confirmación de culto) con el decreto aprobado por el Papa Pío IX el 28 de noviembre de 1874.