17 de diciembre - San Lázaro de Betania

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San Lázaro de Betania San Lázaro vivió en Betania a corta distancia de Jerusalén, una zona residencial. Su casa es también la casa de Marta y de María sus hermanas. El caso es que Jesucristo visitaba con frecuencia la casa cuando pasaba de un lado a otro en sus andanzas apostólicas o cuando necesitaba un refugio de reposo para dar descanso a su cuerpo cansado. Era una familia encantadora. Ellos esperaban la llegada de la Salvación que Dios había prometido. Reinaba la confianza y lo mismo que abrigaban a Jesús peregrino se hacían merecedores de la entrega de Jesús. Un día Lázaro enfermó, no hubo remedio que solucionara su mal y murió. Por más que enviaron recado a Jesús, Él llegó a Betania cuando ya llevaba cuatro días enterrado. Acompañado de las hermanas, rodeado de sus discípulos, contemplado por los amigos que acompañaban a las hermanas aliviando su dolor, ante el sepulcro sucede un hecho espectacular: Jesús se emociona profundamente y llora sin tapujos por su amigo fallecido. Reza y da una voz imperiosa "¡Lázaro, sal fuera!", y el muerto de cuatro días que ya estaba hediondo sale del sepulcro. Luego los jefes del pueblo que ya tenían entre ojos a Jesús, al comprobar que es imposible ocultar lo evidente, que la gente curiosa se desplaza a Betania para ver vivo al que habían enterrado días atrás, que las voces son un continuo transmisor imparable del hecho y que les dejan solos, deciden acelerar la muerte de Jesús e incluyen a Lázaro en sus planes de exterminio.