12 de noviembre - Santa Agustina Pietrantoni
Santa Agustina Pietrantoni es una religiosa italiana, asesinada por uno de los enfermos de los que se ocupaba.
Olivia Pietrantoni nació en Tívoli, Italia el 27 de marzo de 1864, en una familia rural, siendo la segunda hija de la familia. Era piadosa y su Primera Comunión fue para ella una revelación. Tenía que hacer segunda a sus padres en las tareas cotidianas, así como a sus hermanos y hermanas.
A los doce años, se va con otras jóvenes jornaleras que se dirigen a Tivoli, durante los meses del invierno para la recolección de aceitunas. Precozmente sabia. Olivia asume la responsabilidad moral y religiosa de sus jóvenes compañeras, las sostiene en ese rudo trabajo, lejos de la familia y se enfrenta con fuerza y coraje a los "jefes" arrogantes y sin escrúpulos.
23 marzo de 1886. Olivia tenía 22 años, cuando se fue a Roma con las Religiosas de la Caridad fundadas por Santa Jeanne-Antide Thouret. Toma el nombre de Agustina y se encargara desde ese momento de sanar a los niños del hospital del Espíritu Santo, después se ocupara de los tuberculosos.
Algunos meses de postulantado y de noviciado son suficientes para mostrar que la joven tiene la pasta de una hermana de la Caridad, es decir de una "sierva de los pobres" según la tradición de S. Vicente de Paúl y de Santa Juana Antida. Livia, in efecto, lleva al convento un potencial humano heredado de su familia particularmente sólido y que ofrece garantía.
Decide dar toda su vida a Cristo y entrar en religión, aun con los sarcasmos que escuchaba a su alrededor que le acusaban de falta de coraje para hacer su trabajo y por escoger una solución perezosa.
Unas veces, algunos enfermos eran violentos y amenazaban a las religiosas de les atendían. Era el caso de Joseph Romanelli, del cual el comportamiento le había valido el director en su contra. No es seguro que sobre el director se haya vengado, pero sobre sor Agustina le insulta afirmando que un día la matara.
La golpea el 13 de noviembre de 1894 y muere teniendo tiempo de perdonarlo y de orar por él.