13 de Octubre - Alejandrina de Balaza

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Alejandrina de Balazar nacida Alexandrina Maria da Costa, fue una mística católica portuguesa con reputación de santidad, miembro de la Asociación de Salesianos Cooperadores, reconocida por haber influenciado el papa Pío XII a hacer la consagración de todo el mundo al Inmaculado Corazón de María. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 25 de abril de 2004. Alejandrina María da Costa nació en el lugar de Gresufes, fregresía de Balazar, el 30 de marzo de 1904 y fue bautizada el 2 de abril del mismo año. Fue educada cristianamente por su madre, conjutamente con su hermana Deolinda. Alejandrina permaneció con la familia hasta los siete años, que fue mandada a Póvoa de Varzim en pensión con la familia de un carpintero, para poder ir a la escuela.   A los doce años cayó enferma de una grave infección, tal vez fiebre intestinal tifoidea, superó este episodio pero su cuerpo quedó marcado por la enfermedad. El Sábado Santo de 1918, tenía Alejandrina 14 años, sucedió un hecho decisivo para su vida. Ella, su hermana y una amiga estaban ocupadas en sus tareas de costura, cuando tres hombres forzaron las puerta y entraron en su habitación. Alejandrina, saltó por la ventana para proteger su pureza amenazada. La ventana tenía una altura de cuatro metros, lo que le provocó poco a poco una parálisis progresiva que la postró en la cama desde el 14 de abril de 1925. Hasta 1928, Alejandrina no dejó de rezar para obtener la gracia de la curación, prometiendo que se haría misionera si se curaba. En estos momentos, tuvo muchas apariciones y recibió revelaciones de Jesucristo y de la Virgen María. Desde el viernes 3 de octubre de 1938 hasta el 24 de marzo de 1942, (en 182 ocasiones) vivió todos los viernes los sufrimientos de la Pasión de Cristo. Alejandrina superaba su estado habitual de parálisis, bajaba de su lecho y con movimientos y gestos acompañados de dolores angustiosos, reproducía los diversos momentos del Vía Crucis durante tres horas y media. Hasta su muerte, su único alimento fue la comunión diaria. Este hecho fue acreditado por la Santa Sede por el testimonio de los médicos del hospital Foz do Douro de Oporto que controlaron atentamente este hecho durante cuarenta días en 1943. Murió el 27 el 27 de marzo de 1942. Tras su muerte Alejandrina María da Costa dejó extensos escritos, en los que confiesa que Jesús le habla.