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El Oratorio – Centro Juvenil Salesiano es una experiencia de educación informal, libre y espontánea. Históricamente, el Oratorio fue la primera obra estable de Don Bosco de la cual se desprendieron las siguientes experiencias.

La inspiración original
El Oratorio fue objeto de varias transformaciones por parte de Don Bosco, las cuales han definido las características de la pastoral oratoriana. Estas transformaciones se pueden describir así:

- de la prestación de un servicio de catequesis, a la presencia–participación en la vida del joven;
- del tiempo limitado al tiempo pleno, ocupando toda la jornada del domingo y prolongándose durante la semana mediante contactos personales y actividades;
- de un programa catequístico a un programa educativo-pastoral integral; en donde se incluyen el juego, el teatro, la música, el canto, la escuela y los grupos;
- de la institución centrada en los adultos a la comunidad de muchachos centrada en la participación juvenil, el estar junto, la apertura a todos;
- de la centralidad del programa a la centralidad de las personas y de las relaciones interpersonales; y
- del carácter parroquial al impulso misionero.

 

La situación actual
Para que la propuesta del OCJ sea actual e incisiva en el mundo juvenil se debe tener en cuenta:
- Existe una nueva concepción del tiempo libre que ocupa más el centro de la vida de las y los jóvenes y que ha llegado a ser una característica cultural;
- han surgido nuevos ambientes y agencias educativas: deporte, turismo juvenil, música y medios de comunicación social, asociacionismo cultural, social, recreativo, religioso y otros, ofrecen nuevas posibilidades de protagonismo juvenil;
- las obras escolares ofrecen iniciativas que van más allá de los aspectos didácticos, propiciando una mayor inserción en el territorio y con múltiples actividades de tiempo libre; y
- ha aumentado la lejanía-extrañeza entre los jóvenes y la Iglesia, entre la vida juvenil y las instituciones educativas y pastorales.

 

Hacia una nueva síntesis
El OCJ distingue las etapas específicas de edad: muchachos, adolescentes y jóvenes por la metodología, las propuestas, los objetivos concretos y los espacios de acción. En este sentido, el OCJ debe contar siempre con algunas características esenciales:

• Es un ambiente de amplia acogida, abierto a una gran variedad de jóvenes, con influencia en una amplia zona; con gran diversidad de propuestas y de niveles de pertenencia; caracterizado por el protagonismo juvenil y las relaciones personales.

• Es un centro que ofrece una auténtica educación humana, que capta los valores positivos presentes en la sociedad y la cultura y favorece su asimilación; una connotación característica del OCJ es la promoción de los refuerzos educativos de las más diversas formas de empleo del tiempo.

• Es un programa de evangelización misionera, dirigido con prioridad a los jóvenes más alejados, que les ofrece un camino de educación en la fe, adaptado a su situación y sensible a la realidad ecuménica e interreligiosa en la que viven.

• Es una presencia cristiana en el mundo joven y en la sociedad civil que ofrece respuestas educativas y evangélicas significativas a los desafíos y a las urgencias más sentidas y capaz también de promover un ambiente de apertura intercultural, interétnica, ecuménica e interreligiosa.

Hoy, además, se abren nuevas perspectivas con las cuales el OCJ pueda responder a exigencias diversificadas por áreas geográficas, religiosas y culturales que viven los jóvenes, como por ejemplo: los oratorios nocturnos, las presencias itinerantes para jóvenes en riesgo, los oratorios de zona o barrio unidos en red entre ellos, las presencias gestionadas o guiadas por laicos referidas al PEPS inspectorial.