cicloBLa Sagrada Escritura ha sido dividida, desde el Concilio Vaticano II, en tres ciclos completos de lecturas, de tal manera que quien asistiera a Misa todos los días, durante tres años seguidos, conseguiría escuchar casi toda la Palabra de Dios.

 

ADVIENTO

Primera Semana

Domingo Y tú, ¿Abrirías tu casa al rey?. Marcos 13,33-37.
Lunes El siervo del centurión. Mateo 8, 5-11
Martes Revelación del Padre. Lucas 10, 21-24.
Miércoles Segunda multiplicación. Mateo 15, 29-37.
Jueves La verdadera sabiduría. Mateo 7, 21. 24-27.
Viernes Curación de dos ciegos. Mateo 9, 27-31.
Sábado Misión de los discípulos. Mateo 9, 35. 10, 1. 6-8.

Segunda Semana
Domingo La más bella de todas las mujeres. Marcos 1, 1-8.
Lunes Curación de un paralítico. Lucas 5, 17-26.
Martes La oveja perdida. Mateo 18, 12-14.
Miércoles Jesús manso y humilde. Mateo 11, 28-30.
Jueves Misión de ser precursor. Mateo 11, 11-15.
Viernes Indiferencia de los judíos. Mateo 11, 16-19.
Sábado Después de la Transfiguración. Mateo 17, 10-13.

Tercera Semana
Domingo ¡Preparad los caminos del Señor!. Juan 1, 6-8. 19-28.
Lunes ¿Con qué autoridad haces esto?. Mateo 21, 23-27.
Martes El cumplimiento de la voluntad de Dios. Mateo 21, 28-32.
Miércoles Anuncien a todos lo que han visto y oido. Lucas 7, 19-23.
Jueves Envío mi mensajero delante de ti, para prepar tu camino Lucas 7, 24-30.
Viernes. Juan era la lámpara que ardía y brillaba Juan 5, 33-36.
Día 17 Diciembre Genealogía del Salvador. Mateo 1, 1-17.
Día 18 Diciembre Anuncio del ángel a José. Mateo 1, 18-24.
Día 19 Diciembre Anunciación del Precursor. Lucas 1, 5-25.
Día 20 Diciembre La Anunciación de Jesús. Lucas 1, 26-38.
Día 21 Diciembre Visita de la Virgen a Isabel. Lucas 1, 39-45.
Cuarto Domingo de Adviento "He aquí la esclava de Señor". Lucas 1, 26-38.
Día 22 Diciembre El Magníficat. Lucas 1, 46-56.
Día 23 Diciembre Nacimiento Juan Bautista. Lucas 1, 57-66.
Día 24 Diciembre Dios redime a su pueblo. Lucas 1, 67-79.

 

NAVIDAD

Día 26 Diciembre "No se preocupen". Mateo 10,17-22.
Día 27 Diciembre Pedro y Juan en el sepulcro. Juan 20, 2-8.
Día 28 Diciembre Los Santos Inocentes. Mateo 2, 13-18.
Día 29 Diciembre Presentación en el templo. Lucas 2, 22-35.
Día 30 Diciembre En el Templo con la profetisa Ana. Lucas 2, 36-40.
Día 31 Diciembre La Palabra se hizo carne. Juan 1, 1-18.
Día 2 Enero Primer testimonio de Juan. Juan 1, 19-28.
Día 3 Enero Segundo testimonio de Juan. Juan 1, 29-34.
Día 4 Enero Los discípulos de Juan. Juan 1, 35-42.
Día 5 Enero Vocación de Felipe y Natanael. Juan 1, 43-51.
Segundo Domingo después Navidad Epifanía Mateo 2, 1-12.
Día 7 Enero (o Lunes después Epifanía) Jesús predica en Galilea. Mateo 4, 12-17. 23-25.
Día 8 Enero (o Martes después de Epifanía) Multiplicación de los panes. Marcos 6, 34-44.
Día 9 Enero (o Miércoles después de Epifanía) Jesús camina por el mar. Marcos 6, 45-52.
Día 10 Enero (o Jueves después de Epifanía) Jesús en la sinagoga. Lucas 4, 14-22.
Día 11 Enero (o Viernes después de Epifanía) Curación de un leproso. Lucas 5, 12-16.
Día 12 Enero (o Sábado después de Epifanía) Tercer testimonio de Juan. Juan 3, 22-30.

 

CUARESMA

Miércoles de Ceniza Rectitud de intención. Mateo 6, 1-6. 16-18.
Jueves Necesidad de seguir a Jesús. Lucas ), 22-25.
Viernes El esposo será arrebatado. Mateo 9, 14-15.
Sábado Vocación de Leví. Lucas 5, 27-32.

1o. Semana de Cuaresma
Domingo El desierto, camino difícil pero necesario. Marcos 1, 12-15.
Lunes El juicio final. Marcos 25, 31-46.
Martes Método de hacer oración. Mateo 6, 7-15.
Miércoles La muchedumbre pide una señal. Lucas 11, 29-32.
Jueves Eficacia de la oración. Mateo 7, 7-12.
Viernes Perdón de las ofensas. Mateo 5, 20-26.
Sábado El amor a los enemigos. Mateo 5, 43-48.

2o. Semana de Cuaresma
Domingo La subida a la montaña. Marcos 9, 2-10.
Lunes No juzguen y no serán juzgados. Lucas 6, 36-38.
Martes Hipocresía de los escribas y fariseos. Mateo 23, 1-12.
Miércoles Tercer anuncio de Pasión. Mateo 20, 17-28.
Jueves El rico Epulón y el pobre Lázaro. Lucas 16, 19-31.
Viernes Parábola de los viñadores infieles. Mateo 21, 33-43. 45-46.
Sábado Parábola del hijo pródigo. Lucas 15, 1-3. 11-32.

3o. Semana de Cuaresma
Domingo Un nuevo templo. Juan 2, 13-25.
Lunes Jesús en Nazaret. Lucas 4, 24-30.
Martes El perdón de las ofensas. Mateo 18, 21-35.
Miércoles Jesús ante la Ley. Mateo 5, 17-19.
Jueves El poder sobre los demonios. Lucas 11, 14-23.
Viernes El primer precepto. Marcos 12, 28-34.
Sábado El fariseo y el publicano. Lucas 18, 9-14.

4o. Semana de Cuaresma
Domingo La cobra del desierto. Juan 3, 14-21.
Lunes Regreso a Galilea. Juan 4, 43-54.
Martes Curación de un paralítico. Juan 5, 1-3. 5-16.
Miércoles El Hijo actua en unión con el Padre. Juan 5, 17-30.
Jueves Testimonio del Hijo. Juan 5, 31-47.
Viernes Jesús se declara Hijo de Dios. Juan 7, 1-2. 10. 25-30.
Sábado Divisiones sobre el origen de Cristo. Juan 7, 40-53.

5o. Semana de Cuaresma
Domingo El misterio del trigo podrido. Juan 12, 20-33.
Lunes La mujer adúltera. Juan 8, 1-11.
Martes Yo no soy de éste mundo. Juan 8, 21-30.
Miércoles La verdad os hará libres. Juan 8, 31-42.
Jueves El que guarda mi Palabra no morirá. Juan 8, 51-59.
Viernes Las obras buenas vienen de mi Padre. Juan 10,31-42.
Sábado Resolución del consejo. Juan 11, 45-56.

 

SEMANA SANTA

Domingo de Ramos. Mateo 14, 1-15. 47
Lunes Santo El arrepentimiento de María Magdalena. Juan 12, 1-11.
Martes Santo Anuncio de la traición. Juan 13, 21-33. 36-38.
Miércoles Santo La traición de Judas. Mateo 26, 14-25.

 

PASCUA

Triduo Pascual
Jueves Santo Lavatorio de los pies. Juan 13, 1-15.
Viernes Santo Prisión de Jesús. Juan 18, 1-40. 19, 1-42.
Sábado Santo La mañana de Pascua. Marcos 16, 1-7.

 

1o. Semana de Pascua
Domingo de Resurrección. Juan 20, 1-9.
Lunes La mañana de Pascua. Mateo 28, 8-15.
Martes Jesús se aparece a María Magdalena. Juan 20, 11-18.
Miércoles Los discípulos de Emaús. Lucas 24, 13-35.
Jueves Aparición de Jesús a los discípulos. Lucas 24, 35-48.
Viernes Aparición de Jesús en el mar de Tiberíades. Juan 21, 1-14.
Sábado Apariciones de Jesús a sus discípulos. Marcos 16, 9-15.

2o. Semana de Pascua
Domingo La humildad de un triunfador. Juan 20, 19-31.
Lunes Visita de Nicodemo. Juan 3, 1-8.
Martes Jesús habla con Nicodemo. Juan 3, 7-15.
Miércoles Dios mandó a su Hijo para salvar al mundo. Juan 3, 16-21.
Jueves Tercer testimonio de Juan. Luan 3, 31-36.
Viernes Multiplicación de los panes. Juan 6, 1-15.
Sábado Jesús camina sobre el agua. Juan 6, 16-21.

3o. Semana de Pascua
Domingo ¡Cristo ha resucitado!. Lucas 24, 35-48.
Lunes La muchedumbre en busca de Jesús. Juan 6, 22-29.
Martes Piden a Jesús una señal. Juan 6, 30-35.
Miércoles Jesús, Pan de Vida. Juan 6, 35-40.
Jueves Si comes este pan, vivirás para siempre. Juan 6, 44-51.
Viernes El Pan Eucarístico. Juan 6, 52-59.
Sábado Señor, tienes palabras de vida eterna. Juan 6, 60-69.

4o. Semana de Pascua
Domingo El Buen Pastor. Juan 10, 11-18.
Lunes Yo soy la puerta de las ovejas. Juan 10, 1-10.
Martes Jesús uno con su Padre. Juan 10, 22-30.
Miércoles Necesidad de creer en Jesús. Juan 12, 44-50.
Jueves Si me conoces a mi, conoces al Padre. Juan 13, 16-20.
Viernes Jesús nos prepara una morada. Juan 14, 1-6.
Sábado Muestranos al Padre. Juan 14, 7-14.

5o. Semana de Pascua
Domingo La vid y los sarmientos. Juan 15, 1-8.
Lunes Voy a mandar al Espíritu Santo. Juan 14, 21-26.
Martes Cristo da la paz a sus discípulos. Juan 14, 27-31.
Miércoles Yo soy la vid verdadera. Juan 15, 1-8.
Jueves Permaneced en mi amor. Juan 15, 9-11.
Viernes Los discípulos, amigos de Jesús. Juan 15, 12-17.
Sábado Odio del mundo contra Jesús y los suyos. Juan 15, 18-21.

6o. Semana de Pascua
Domingo Para ser buenos amigos de Jesús. Juan 15, 9-17.
Lunes Anuncio sobre lo que ha de pasar. Juan 15, 26. 16,4.
Martes La promesa del Espíritu Santo. Juan 16, 5-11.
Miércoles Hasta la verdad completa. Juan 16, 12-15.
Jueves El gozo tras la tristeza. Juan 16, 16-20.
Viernes Alegría que nadie les podrá quitar. Juan 16, 20-23.
Sábado. Juan 16, 23-28.

7o. Semana de Pascua
Domingo Juan 17, 11-19.
Lunes Yo he vencido al mundo. Juan 16,29-33.
Martes Jesús ora al Padre por sí mismo. Juan 7, 1-11.
Miércoles Jesús ora al Padre por sus discípulos. Juan 17, 11-19.
Jueves Ruega por todos los creyentes. Juan 17, 20-26.
Viernes La triple negación de Pedro. Juan 21, 15-19.
Sábado El discípulo amado. Juan 21, 20-25.

 

TIEMPO ORDINARIO

1o. Semana
Domingo El Bautismo del Señor. Marcos 1, 7-11.
Lunes Llamado de los discípulos. Marcos 1, 14-20.
Martes Jesús expulsa espíritu. Marcos 1, 21-28.
Miércoles Curación suegra de Pedro. Marcos 1, 29-39.
Jueves Curación de un leproso. Marcos 1, 40-45.
Viernes Curación paralítico. Marcos 2, 1-12.
Sábado Vocación de Mateo. Marcos 2, 13-17.

2o. Semana
Domingo Los discípulos de Juan. Juan 1, 35-42.
Lunes Discípulos de Juan no ayunan. Marcos 2, 18-22.
Martes La observancia del sábado. Marcos 2, 23-28.
Miércoles Curación de un enfermo en sábado. Marcos 3, 1-6.
Jueves Predicación y curación de enfermos. Marcos 3, 7-12.
Viernes Elección de los doce apóstoles. Marcos 3, 13-19.
Sábado Jesús predica el Evangelio. Marcos 3, 20-21.

3o. Semana
Domingo Vocación de los primeros discípulos. Marcos 1, 14-20.
Lunes Un reino no puede estar dividido. Marcos 3, 22-30.
Martes Verdadera familia de Jesús . Marcos 3, 31-35.
Miércoles Parábola del sembrador. Marcos 4, 1-20.
Jueves Dar a conocer el Reino de Dios. Marcos 4, 21-25.
Viernes La semilla que crece. Marcos 4, 26-34.
Sábado La tempestad calmada. Marcos 4, 35-40.

4o. Semana
Domingo Este hombre tiene autoridad. Marcos 1, 21-28.
Lunes Curación de un poseído. Marcos 5, 1-20.
Martes Curación de enfermos por su fe. Marcos 5, 21-43.
Miércoles Ninguno es profeta en su tierra. Marcos 6, 1-6.
Jueves Jesús manda a discípulos de dos en dos. Marcos 6, 7-13.
Viernes Muerte de Juan el Bautista. Marcos 6, 14-29.
Sábado Como ovejas sin pastor. Marcos 6, 30-34.

5o. Semana
Domingo Estás enfermo. ¿Te gustaría morirte?. Marcos 1, 29-39.
Lunes Jesús en Genesaret. Marcos 6, 53-56.
Martes Las tradiciones de los fariseos. Marcos 7, 1-13.
Miércoles La pureza del corazón. Marcos 7, 14-23.
Jueves La mujer cananea. Marcos 7, 24-30.
Viernes Curación de un sordo y tartamudo. Marcos 7, 31-37.
Sábado Segunda multiplicación de los panes. Marcos 8, 1-10.

6o. Semana
Domingo Otro enfermo hoy ¿y tú?. Marcos 1, 40-45.
Lunes Los fariseos piden una señal. Marcos 8, 11-13.
Martes Jesús reprende a sus discípulos. Marcos 8, 14-21.
Miércoles Curación de un ciego. Marcos 8, 22-26.
Jueves Confesión de Pedro. Marcos 8, 27-33.
Viernes Toma tu cruz y sígueme. Marcos 8, 34-39.
Sábado La Transfiguración de Jesús. Marcos 9, 2-13.

7o. Semana
Domingo ¡Ojalá fuera como ese paralítico. Marcos 2, 1-12.
Lunes Curación de un endemoniado. Marcos 9, 13-28.
Martes El primero es el último de todos. Marcos 9, 30-37.
Miércoles Invocación del nombre de Jesús. Marcos 9, 38-40.
Jueves Ustedes son la sal del mundo. Marcos 9, 40-49.
Viernes La cuestión del divorcio. Marcos 10, 1-12.
Sábado Jesús y los niños. Marcos 10, 13-16.

8o. Semana
Domingo El ayuno ¿no está pasado de moda?. Marcos 2, 18-22.
Lunes El joven rico se marchó entristecido. Marcos 10, 17-27.
Martes Recibirán cien veces más en esta vida. Marcos 10, 28-31.
Miércoles El Hijo del Hombre no ha venido a que lo sirvan. Marcos 10, 32-45.
Jueves El ciego de nacimiento. Marcos 10, 46-52.
Viernes La fe mueve montañas. Marcos 11, 11-26.
Sábado ¿Quién te ha dado tal autoridad?. Marcos 11, 27-33.

9o. Semana
Domingo Marcos 2,23. 3,6. 2, 23-28
Lunes Se apoderaron del hijo, lo mataron. Marcos 12, 1-12.
Martes Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Marcos 12, 13-17.
Miércoles No es un Dios de muertos sino de vivos. Marcos 12, 18-27.
Jueves Ama a tu prójimo como a ti mismo. Marcos 12, 28-34.
Viernes Jesús es Hijo de David?. Marcos 12, 35-37.
Sábado Ha dado todo lo que tenía para vivir. Marcos 12, 38-44.

10o. Semana
Domingo ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Marcos 3, 20-35.
Lunes Alegraos, porque su recompensa será grande en los cielos. Mateo 5, 1-12.
Martes Ustedes son la luz del mundo y la sal de la tierra. Mateo 5, 13-16.
Miércoles. No he venido a abolir la Ley y los Profetas. Mateo 5, 17-19.
Jueves Primero reconciliate con tu hermano. Mateo 5, 20-26
Viernes Nada sea ocasiónde pecado. Mateo 5, 27-32.
Sábado No jures en modo alguno. Mateo 5, 33-37.

11o. Semana
Domingo ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? Marcos 4, 26-34
Lunes Los reconocerán por el amor. Mateo 5, 38-42.
Martes Amen a sus enemigos y rueguen por los que les persiguen . Mateo 5, 43-48.
Miércoles La verdadera recompensa. Mateo 6, 1-6. 16-18.
Jueves Dios sabe lo que necesitamos. Mateo 6, 7-15.
Viernes Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón . Mateo 6, 19-23.
Sábado No se puede servir a Dios y al dinero. Mateo 6, 24-34.

12o. Semana
Domingo ¿Por qué con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe? Marcos 4, 35-41.
Lunes Con el juicio con que juzguéis seréis juzgados. Mateo 7, 1-5.
Martes Entrad por la puerta esttrecha. Mateo 7,6. 12-14.
Miércoles Los falsos profetas. Mateo 7, 15-20.
Jueves Soplaron vientos contra la casa, pero no cayó . Mateo 7, 21-29.
Viernes Señor, si quieres puedes curarme. Mateo 8, 1-4.
Sábado Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa. Mateo 8, 5-17.

13o. Semana
Domingo No temas, solamenyte ten fe. Marcos 5, 21-43.
Lunes Condiciones para seguir a Jesús. Mateo 8, 18-22.
Martes ¡Sálvanos Señor que nos hundimos!. Mateo 8, 23-27.
Miércoles Jesús cura a dos endemoniados. Mateo 8, 28-34.
Jueves Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa . Mateo 9, 1-8.
Viernes Los sanos no necesitan médico. Mateo 9, 9-13.
Sábado Vino nuevo en odres nuevos. Mateo 9, 14-17.

14o. Semana
Domingo ¿No es éste el carpintero, el hijo de María?. Marcos 6, 1-6.
Lunes Cristo resucita a una niña. Mateo 9, 18-26.
Martes La mies es mucha perol os trabajadores pocos. Mateo 9, 32-38.
Miércoles Proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Mateo 10, 1-7.
Jueves Que haya paz en esta casa. Mateo 10, 7-15.
Viernes Yo los envío como ovejas en medio de lobos. Mateo 10, 16-23.
Sábado No teman a los que matan el cuerpo pero no el alma. Mateo 10, 24-33.

15o. Semana
Domingo Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos. Marcos 6, 7-13.
Lunes El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. Mateo 10, 34-42. 11,1.
Martes Jesús recrimina a las ciudades incredulas. Mateo 11, 20-24.
Miércoles Padre, todo se lo revelaste a los pequeños. Mateo 11, 25-27.
Jueves Mi yugo es suave y mi carga ligera. Mateo 11, 28-30.
Viernes Quiero misericordia y no sacrificio. Mateo 12, 1-8.
Sábado No quebrará caña doblada ni apagará la mecha humeante. Mateo 12, 14-21.

16o. Semana
Domingo Las vacaciones de Jesús. Marcos 6, 30-34.
Lunes Escribas y fariseos piden una señal. Mateo 12, 38-42.
Martes Mi madre y mis hermanos cumplen la voluntad de Dios. Mateo 12, 46-50.
Miercoles Las semillas caen en diferente tierra. Mateo 13, 1-9.
Jueves A quien tiene, se le dará más y tendrá en abundancia. Mateo 13, 10-17.
Viernes Oíd lo que significa la parábola del sembrador . Mateo 13, 18-23.
Sábado Dejad que ambos crezcan juntos hasta la cosecha . Mateo 13, 24-30.

17o. Semana
Domingo Hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces. Juan 6, 1-15.
Lunes Si tuvieras fe como un grano de mostaza. Mateo 13, 31-35.
Martes Explícanos la parábola de la cizaña. Mateo 13, 36-43.
Miércoles El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido. Mareo 13, 44-46.
Jueves Separarán los peces malos de entre los buenos. Mateo 13, 47-53.
Viernes ¿No es éste el hijo del carpintero? Mateo 13, 54-58.
Sábado Herodes manda matar a Juan el Bautista. Mateo 14, 1-12.

18o. Semana
Domingo La primera condición.....¡que creas! Juan 6, 24-35.
Lunes Dadles vosotros de comer. Mateo 14, 13-21.
Martes ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado? Mateo 14, 22-36.
Miércoles Cuando parece que Dios desoye las plegarias. Mateo 15, 21-28.
Jueves Tú eres Pedro y sobre esta tierra edificaré mi Iglesia. Mateo 16 13-23.
Viernes El que quiera venir conmigo que cargue con su cruz. Mateo 16, 24-28.
Sábado Si tuvieras fe, nada sería imposible. Mateo 17, 14-20.

19o. Semana
Domingo ¿Es hora de dimitir? El que cree, tiene vida eterna. Juan 6, 41-51.
Lunes El tributo de templo. Mateo 17, 22-27.
Martes Si no cambian y se hacen como niños. Mateo 18, 1-5. 10, 12-14.
Miércoles La corrección fraterna. Mateo 18, 15-20.
Jueves ¿Cuántas veces tengo que perdonar? Mateo 18,21 19,1.
Viernes Lo que Dios unió no lo separe el hombre. Mateo 19, 3-12.
Sábado Jesús bendice a los niños. Mateo 19, 13-15.

20o. Semana
Domingo Un Pan del todo especial. Juan 6, 51-58.
Lunes ¿Qué tengo que hacer para ganar la vida eterna? Mateo 19, 16-22.
Martes Muchos que quieren ser primeros, serán últimos Mateo 19, 23-30.
Miércoles Todos recibieron un denario cada uno Mateo 20, 1-16.
Jueves El banquete está preparado, pero los invitados... Mateo 22, 1-14.
Viernes Amarás a Dios y luego al prójimo como a ti mismo Mateo 22, 34-40.
Sábado Que el mayor entre ustedes sea el servidor Mateo 23, 1-12.

21o. Semana
Domingo ¿También ustedes quieren marcharse? Juan 6, 55. 60-69.
Lunes El altar hace sagrada la ofrenda. Mateo 23, 13-22.
Martes ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas! Mateo 23, 23-26.
Miércoles Cuidado de no estar llenos de hipocresía y maldad Mateo 23, 27-32.
Jueves ¡Estad en vela, no sabes el día ni la hora! Mateo 24, 42-51.
Viernes Parábola de las vírgenes prudentes Mateo 25, 1-13.
Sábado Parábola de los talentos. Mateo 25, 14-30.

22o. Semana
Domingo La tragedia de una máscara. Marcos 7, 1-8.
Lunes El Espíritu del Señor está sobre mí Lucas 4, 16-30.
Martes Jesús expulsa a un demonio. Lucas 4, 31-37.
Miércoles Curación de la suegra de Pedro. Lucas 4, 38-44.
Jueves Los apóstoles, testigos y enviados de Cristo Lucas 5, 1-11
Viernes Los discípulos de Jesús y el ayuno. Lucas 5, 32-39.
Sábado El Hijo del Hombre, señor del sábado. Lucas 6, 1-5.

23o. Semana
Domingo Magia negra o magia blanca. Marcos 7, 31-37.
Lunes Extiende tu mano y serás sano Lucas 6, 6-11.
Martes Elección de los doce. Lucas 6, 12-19.
Miércoles Bienaventurados sereis cuando... Lucas 6, 20-26.
Jueves Con la medida con que midan, se les medirá Lucas 6, 27-38.
Viernes ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? Lucas 6, 39-42.
Sábado Pon los cimientos de tu casa sobre roca Lucas 6, 43-49.

24o. Semana
Domingo Quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará Marcos 8, 27-35.
Lunes Señor, no soy digno de que entres en mi casa Lucas 7, 1-10.
Martes El hijo de la viuda de Naim. Lucas 7, 11-17.
Miércoles Actitud de los publicanos. Lucas 7, 31-35.
Jueves Tu fe te ha salvado, vete en paz Lucas 7, 36-50.
Viernes Las mujeres acompañan a Jesús. Lucas 8, 1-3.
Sábado Explicación de la parábola del sembrador. Lucas 8, 4-15.

25o. Semana
Domingo La grandeza de los pequeños. Marcos 9, 30-37.
Lunes No hay nada oculto. Lucas 8, 16-18.
Martes ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Lucas 8, 19-21.
Miércoles No tomes nada para el camino. Lucas 9, 1-6
Jueves ¿Quién es éste de quien oigo tales cosas? Lucas 9, 7-9.
Viernes ¿Quién dice la gente que soy yo? Lucas 9, 18-22.
Sábado El Hijo del hombre va a ser entregado Lucas 9, 43-45.

26o. Semana
Domingo ¿Es cuestión de fanatismo?. Marcos 9, 38-43. 45. 47-48.
Lunes ¿Quién será el mayor?. Lucas 9,46-50.
Martes He venido a salvar a los hombres. Lucas 9, 51-56.
Miércoles Jesús no tiene donde reclinar la cabeza. Lucas 9, 57-62.
Jueves La mies es mucha. Lucas 10, 1-12.
Viernes Ciudades incrédulas. Lucas 10, 13-16.
Sábado ¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Lucas 10, 17-24.

27o. Semana
Domingo ¿Es lícito divorciarse?. Marcos 10, 2-16.
Lunes El buen samaritano iba de camino. Lucas 10, 25-37.
Martes Te preocupas por muchas cosas y solo una es necesaria. Lucas 10, 38-42.
Miércoles La oración que Cristo nos enseñó. Lucas 11, 1-4.
Jueves Al que llama, se le abrirá y al que pida se le dará. Lucas 11, 5-13.
Viernes El que no está conmigo, está contra mi. Lucas 11, 15-26.
Sábado Dichosos los que oyen la Palabra de Dios y la guardan. Lucas 11, 27-28.

28o. Semana
Domingo ¿También los ricos se salvan? Marcos 10, 17-30.
Lunes No se les dará otraseñal que la de Jonás Lucas 11, 29-32.
Martes Purificáis por fuera la copa, dentro estáis llenos de maldad. Lucas 11, 37-41.
Miércoles Ay de vosotros, que imponéis a los demás cargas Lucas 11, 42-46.
Jueves Y mataron a los profetas. Lucas 11, 47-54.
Viernes Nada hay oculto que no haya de saberse. Lucas 12, 1-7.
Sábado El Espíritu Santo les enseñará. Lucas 12, 8-12.

29o. Semana
Domingo Una recomendación de mucho peso. Marcos 10, 35-45.
Lunes Cuidado con la avaricia. Lucas 12, 13-21.
Martes Que el Señor al venir los encuentre despiertos. Lucas 12, 35-38.
Miércoles Fiel y prudente a la Voluntad de Dios. Lucas 12, 39-48.
Jueves He venido a arrojar un fuego sobre la tierra. Lucas 12, 49-53.
Viernes Procura en el camino arreglarte tu adversario. Lucas 12, 54-59.
Sábado Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Lucas 13, 1-9.

30o. Semana
Domingo Y al instante, recobró la vista. Marcos 10, 46-52
Lunes Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Lucas 13, 10-17.
Martes El Reino de Dios como la levadura. Lucas 13, 18-21.
Miércoles La puerta estrecha. Lucas 13, 22-30.
Jueves Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte. Lucas 13, 31-35.
Viernes ¿Es lícito curar en sábado, o no?. Lucas 14, 1-6.
Sábado Todo el que se ensalce, será humillado. Lucas 14, 1. 7-11.

31o. Semana
Domingo ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?. Marcos 12, 28-34.
Lunes Sobre la elección de los invitados. Lucas 14, 12-14.
Martes Los invitados se excusan. Lucas 14, 15-24.
Miércoles Renunciar a todo por seguir a Cristo. Lucas 14, 25-33.
Jueves He hallado la oveja que se me había perdido. Lucas 15, 1-10.
Viernes El administrador astuto. Lucas 16, 1-8.
Sábado No podéis servir a Dios y al dinero. Lucas 16, 9-15.

32o. Semana
Domingo Ha dado todo lo que tenía para comer. Marcos 12, 38-44.
Lunes Fe como un grano de mostaza. Lucas 17, 1-6.
Martes Siervos inútiles ante el Señor. Lucas 17, 7-10.
Miércoles ¿No quedaron limpios los diez leprosos? . Lucas 17, 11-19.
Jueves El Reino de Dios entre nosotros. Lucas 17, 20-25.
Viernes Quien pierda su vida por mí, la salvará . Lucas 17, 26-37.
Sábado ¡Hazme justicia contra mi adversario! . Lucas 18, 1-8.

33o. Semana
Domingo El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no. Marcos 13, 24-32.
Lunes ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!. Lucas 18, 35-43.
Martes Zaqueo, hoy ha llegado la salvación a esta casa. Lucas 19, 1-10.
Miércoles ¡Muy bien, siervo bueno! has sido fiel siempre. Lucas 19, 11-28.
Jueves Jesús llora sobre Jerusalén. Lucas 19, 41-44.
Viernes Mi casa es casa de oración .Lucas 19, 45-48.
Sábado No es un Dios de muertos. Lucas 20, 27-40.

34o. Semana
Domingo Mi Reino no es de este mundo. Juan 18, 33-37.
Lunes La viuda de las dos monedas. Lucas 21, 1-4.
Martes No os dejéis engañar. Lucas 21, 5-11.
Miércoles Persecución de los discípulos. Lucas 21, 12-19.
Jueves La ruina de Jerusalén. Lucas 21, 20-28.
Viernes El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no. Lucas 21, 29-33.
Sábado Estad siempre alerta para estar en pie delante de Dios. Lucas 21, 34-36.

 

1 Dom Cuaresma BEl texto Marcos 1, 12-15   Descargar PDF

(lee este texto, serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)

12Enseguida el Espíritu lo empujó hacia el desierto, 13y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás, y estaba en medio de las fieras, y los ángeles le servían.
14Después de ser apresado Juan, Jesús se fue hacia Galilea anunciandoel Evangelio de Dios, 15diciendo: “El tiempo se ha cumplido y se ha acercado el Reino de Dios, conviértanse y crean en el Evangelio”.

 

LEXIO
Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

Encontramos dos escenas que se desarrollan inmediatamente después el bautismo en el Jordán:1) la permanencia de Jesús en el desierto y 2) el inicio de su actividad evangelizadora en Galilea.
La permanencia en el desierto se narra sobriamente, a diferencia de los relatos de los otros dos evangelios sinópticos (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13), en que se nos ofrece el contenido de las tentaciones. Sin embargo, en pocas palabras, Marcos nos introduce a un mundo más amplio y complejo pues las tentaciones son sólo una parte de su estar en el desierto, junto al vivir entre las fieras y ser servido por los ángeles. Las tres acciones son repetitivas y continuadas, no son un hecho puntual.

Llama la atención que Jesús es empujado por el Espíritu, se usa un verbo fuerte para mostrar la accióndel Espíritu: Jesús es “echado fuera” hacia el desierto, lo que puede adquirir diversas figuras: un castigo (Gn 3, 23), una transición (Ex 12, 33); una llamada a la conversión (Os 2, 14); un lugar de refugio (1Re 19; Ap 12, 6); o un lugar de preparación y revelación del proyecto de Dios, como Moisés en el Sinaí (Ex 24, 18). El uso de los 40 días nos sugieren esta última lectura, pero nos conviene no desechar los otros sentidos.

En el desierto Jesús es tentado por Satanás, se nos dice usando una expresión que podría entenderse “bajo su poder”, el Hijo de Dios realmente no tiene prerrogativa diversa a cualquier hombre, pues se somete igualmente a la acción del Adversario, no se exime de la prueba. Si no se dice el contenido de la tentación, tampoco se dice el resultado, pero podemos intuir que Jesús sale victorioso por los signos que le acompañan. Vive entre las fieras, como se vivía en el Paraíso, como se promete que habrá esa paz entre todas las creaturas (Ez 34, 20; Is11, 7-9). Y también por la presencia de los ángeles que le sirven que es el resultado de su victoria en los relatos de Mt y Lc, y es también un signo de su naturaleza divina que opera ya en el mundo (Gn 28, 12; Jn 1, 51). Jesús no se nos presenta como actor de un acontecimiento, sino que se nos habla de un mundo en el cual él está inmerso que a la vez es de prueba y de cumplimiento de profecías, donde convive lo animal y lo espiritual, en medio de la moción del Espíritu y la tentación. En medio de estas contrariedades, Jesús se prepara para su misión.

La segunda parte, comienza con el arresto de Juan. Pero Jesús no es un continuador de su ministerio, pues cambia de lugar. También predica la conversión, pero no a la espera de algo, sino porque el tiempo ya se ha cumplido, y el Reino ya se ha acercado. El tiempo cumplido podría ser el mismo de la prueba, y el Reino cercano se manifiesta en el cumplimiento de las profecías de la convivencia con la creación y con los ángeles de Dios. Jesús con su predicación inaugura una manera nueva de vivir en el mundo, dejando atrás el desierto, entramos a la Tierra prometida del Reino.
El contenido de la predicación son dos elementos: Reino y Evangelio de Dios. El Reino ya ha llegado – es obra de Dios ya operante –, y para el Evangelio, se expresa el mandato de convertirse y creer – obra humana por cumplir –.

 

REFLEXIO 

... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
En el mundo, sin ser del mundo; no para condenarlo, sino salvarlo.
El mundo en el cual vivimos también está lleno de esas contrariedades del desierto de Jesús. Vivimos entre luces y sombras, entre lo material y lo espiritual, entre lo natural y lo que hemos transformado, entre el cumplimiento de las promesas y las pruebas a las que nos vemos sometidos aún. Como Jesús, somos empujados por el Espíritu, y también estamos expuestos al tentador. Si bien no se nos ofrece aquí el relato ejemplar del triunfo de Jesús, vemos que lo que rompe la situación continua de esta permanencia en el desierto es la predicación del Evangelio.

El cristiano no sólo lucha por evadir el mal, sino que también está llamado a anunciar el Evangelio. Son dos dimensiones de nuestro ser en el mundo, como lo explicará ampliamente el evangelio de Juan (cc. 14-17). No podemos huir del mundo, no podemos evitar la prueba; pero en el mundo hemos de discernir qué espíritu nos mueve, Aquel de Dios, o el que es adverso a él. Y nuestro estar en el mundo no es “para probarnos aisladamente” sino para que podamos anunciar y convertir este mundo y sea salvado en la comunidad, comenzando como Jesús desde la propia casa.

La prueba, el estar en el desierto, no es algo malo para rehuir; aunque tampoco es algo para buscar. Siempre movidos por el Espíritu, lo podemos vivir con diversa actitud: para renovar nuestra esperanza en su providencia, discernir su voluntad para obedecerla, prepararnos a una misión y manteniendo un proceso de conversión y de anuncio del Evangelio.

 

ORAXIO
Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)
Tú me sondeas y me conoces (Salmo 138)
Señor, a veces yo soy el que huyo de ti hasta el otro lado del mar; a veces eres tú quien me empuja al desierto. A veces la tiniebla me envuelve y a veces soy yo quien no abre los ojos para descubrir como actúas en el mundo. Pero sé, que siempre, aún en la más dura prueba, estoy ahí, en tu mano.

Ayúdame y enséñame a discernir la voz de tu Espíritu, para rechazar el mal y así anunciar dignamente tu Evangelio. Y si mi pie se desvía por mal camino dame el valor de rectificar mis vías. Sondéame, tú me conoces sabes que soy pecador desde el vientre de mi madre; confío en que eres capaz de formar en mí un corazón nuevo.

 

CONTEMPLAXIO 

y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)
¿Me siento consolado por la presencia de Dios en medio de mis pruebas y tribulaciones? ¿Cuáles son las situaciones recurrentes en mi vida que son para mí motivo de vivir tentado por el Adversario? ¿Cómo puedo vivir mi vocación cristiana sin miedo en el mundo, sin angelismos ni materialismos? ¿Cómo viviré y pediré la docilidad al Espíritu de Dios? ¿Hacia dónde me empuja él?

 

4 Dom Cuaresma BEl texto Juan 3, 14-21  Descargar PDF

(lee este texto, serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)

[En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo] 14y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del hombre, 15para que todo el que cree en él tenga vida eterna. 16Pues así ha amado Dios al mundo, que ha entregado a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna. 17Pues Dios no ha enviado su Hijo al mundo para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvado por medio de él. 18El que cree en él no será juzgado. El que no cree ya ha sido juzgado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

19Éste es el juicio, que la luz ha venido al mundo y los hombres han amado más la oscuridad que a la luz, pues sus obras son malas. 20Todo el que practica el mal odia la luz y no se encamina hacia la luz para que no se conozcan sus obras. 21Todo el que obra la verdad viene hacia la luz, para que se muestre que en Dios sus obras son hechas.

 

LEXIO
Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

 

Nos encontramos con una parte del diálogo entre Jesús y Nicodemo, miembro del sanedrín que lo busca en la noche. La noche envuelve varios significados, tanto la oscuridad, como la intimidad. Se busca en la noche para no ser descubierto, se busca en la noche lo que se ama. La confrontación entre luz y oscuridad es muy recurrente en el Evangelio de san Juan.

Esta parte del diálogo sigue a la pregunta hecha por Nicodemo sobre la posibilidad de nacer de nuevo, Jesús responde: siendo tu maestro de Israel no eres capaz de comprender. Con este título de maestro de Israel, aparece como primer signo Moisés, que como Jesús no es comprendido por el pueblo, y es víctima de murmuraciones. Moisés ha de levantar en el desierto una serpiente de bronce para sanar a quienes eran mordidos por las serpientes enviadas como castigo al pueblo (Num 21, 4-9). En este episodio vemos que la misma causa de muerte, es la misma causa de salvación: la serpiente puesta en alto y a la vista de todos. Así Jesús, asumiendo la muerte que aflige a todo hombre, y puesto en lo alto de la cruz, se convierte en causa de vida eterna para todo el que crea en él.

El Hijo del hombre ha sido enviado por Dios como la serpiente, pero no para condenar, sino para dar la vida eterna. La condenación está en quien no acepta la presencia de Dios como luz, tal como anuncia Juan desde el prólogo del Evangelio (Jn 1, 10-12), como hizo el pueblo de Israel en el desierto. Además se menciona la causa del porqué no se acepta la luz: para que sus obras permanezcan en la oscuridad y no sean descubiertas.

En Nicodemo vemos un doble movimiento, se mueve en la oscuridad para no ser descubierto por los hombres, pero se dirige hacia Cristo, que será presentado como la luz del mundo. Hay una resonancia de esto en el paragón que se hace entre quien obra el mal y el bien: el que se aleja de la luz trata de esconder sus propias obras; mientras que quien se acerca a ella, no es su propia bondad la que se ve, sino la de las obras de Dios.

 

 

REFLEXIO
... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
¿Por qué existe el mal en el mundo?
Ante el misterio del mal, de la muerte, del sufrimiento, la respuesta más adecuada es el silencio. Cuando murmuramos, nos acarreamos más sufrimiento acrecentando nuestra desesperanza. Buscamos culpables, y cuando no les hallamos, estamos tentados de culpar al mismo Dios, como hicieron los israelitas en el desierto, siendo que muchas veces han sido nuestras malas obras – ocultas en la oscuridad – las que nos han provocado estas consecuencias, sea a nosotros mismos o a otros que sufren por nuestra culpa. Resulta necesario acercarnos progresivamente hacia la luz, y descubrir entonces el proyecto de Dios en nuestras vidas: salvación y vida eterna, y desenmascarar a la vez nuestro obrar de condenación y oscuridad.

Para esto, no basta con preguntarnos el porqué del mal en el mundo, sino el porqué no he hecho yo el bien, las obras de la luz. Hemos de levantar los ojos a lo alto para ver el mal con los ojos de Dios y poner este discernimiento al centro de nuestra vida. Cerrar los ojos al mal, marginarlo, no lo elimina; pero dejarnos iluminar por Dios, nos mueve a transformarlo, de causa de muerte en causa de vida. Es así como se manifiesta Dios en nuestras propias obras: cuando entorno a las más profundas miserias humanas, también se gestan los más grandes signos de amor. ¡Esta es la fuerza de Dios!, capaz de tomar algo tan funesto como la muerte de su Hijo único y hacer de ella fuente de vida para todos los hombres. ¡Esta es la fuerza de la Pascua!

También nuestras propias contradicciones, puestas con transparencia ante la luz de Cristo, pueden convertirse en causa de salvación, pues no ha venido a condenar, sino a salvar a través de la fe en él. Creer en el amor para vivir el amor justo ahí donde parece no haberlo. No necesitamos ser perfectos para hacer el bien, porque a la luz obra el Señor junto con nosotros, y aún nuestras debilidades harán brillar la fuerza de Dios en nuestras vidas (2Cor 12, 9).

 

ORAXIO
Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)
En tus oscuridades se enciende un fuego que no se apaga jamás (Hermano Roger de Taizé, Pasión de una entrega, Carta 1997)

“Espíritu del Dios vivo, cuando la duda y las indecisiones para acogerte parecerían sumergirlo todo, tú estás allí presente.
Tú reanimas el fuego que dentro de nosotros arde bajo las cenizas. Este fuego lo enciendes con nuestras propias espinas, con lo que nos duele de nosotros mismos y de los demás, hasta tal punto que, incluso las piedras de nuestro corazón, por ti, pueden volverse incandescentes, luz en nuestras tinieblas y aurora en nuestra oscuridad.”

 

CONTEMPLAXIO 
y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)

¿Cómo me siento ante Jesús que no ha venido a condenarme, sino a darme la vida eterna?
¿Me da esto la confianza necesaria para ver mis propias oscuridades como lugares en donde Dios puede actuar y transformar?
¿Qué significa para mí vivir en la luz? ¿Cómo puedo vivir en la luz? ¿Cómo disminuir mis “murmuraciones” y abrirme a la gracia de la fe?
Contempla el crucifijo, déjate tocar por el profundo dolor del crucificado, y déjate abrir a la esperanza del Resucitado que te da vida eterna.

 

 

3 Dom Pascua BEl texto Lucas 24, 35-48  Descargar PDF

(lee este texto, serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)

35 Y ellos externaban las cosas que les sucedieron en el camino y como fue conocido a ellos en el partir del pan. 36 Cuando decían estas cosas, él se puso en pie en medio de ellos y les dijo: Paz a ustedes. 37 Pero ellos aterrorizados se llenaron de miedo, pensaban de ver un espírtu. 38 Entonces él les dijo: ¿Por qué están turbados?, ¿por qué surgen dudas en su corazón? 39 Vean mis manos y mis pies, que Soy Yo mismo. Tóquenme y vean, que un espíritu no tiene carne ni huesos como ven que yo tengo. 40 Y diciendo esto les mostró las manos y los pies. 41 Aún estando incrédulos a causa del gozo y asombrados les dijo: ¿Tienen aquí algo de comer? 42 Ellos le dieron un trozo de pescado asado.

43 Y el tomándolo, comió delante de ellos. 44 Después les dijo: Estas son las cosas que les he dicho mientras estaba con ustedes, que debía ser cumplidas todas las cosas sobre mí escritas en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió a ellos el conocimiento para comprender las Escrituras. 46 Y les dijo: Así estaba escrito que el Cristo padecería y se levantaría de los muertos en el tercer día, 47 y sería predicado en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando desde Jerusalén. 48 Ustedes son testigos de estas cosas.

 

LEXIO

Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

 

En un primer momento, observamos el encuentro del Resucitado con sus discípulos. Mientras los de Emaús y Simón comparten (con el verbo “sacar a fuera”) sus experiencias de haberlo visto, Jesús se hace presente “estando de pie” en medio de ellos. Se usa el mismo verbo que designa la resurrección.

Aunque el Resucitado les saluda: “Paz a ustedes”, en un segundo momento encontramos un efecto diferente: dudas y turbación pensando que ven un espíritu. No hay referencia a una actitud diversa de aquellos que ya le habían visto antes. Jesús debe testimoniarles dos veces su encarnación mostrándoles su carne y hueso. El mostrar manos y pies conlleva mostrar las heridas de su muerte. Luego dice “yo soy el mismo” - el “yo soy” usado en otros textos como manifestación divina, unido al “mismo” como continuación de la propia humanidad -. La incredulidad continua, ahora a raíz del gozo, así que hace otro signo vital: comer. El pescado asado no es una comida ritual –como el vino y el pan–, es una comida ordinaria, aunque se hallan lejos del mar, en la ciudad a un costado del desierto.

En un tercer momento explica de nuevo a los discípulos el cumplimiento de las Escrituras, como lo hizo camino a Emaús (Lc 24, 25-27). Hace mención de la totalidad del Antiguo Testamento, de acuerdo a la división hebrea: la ley de Moisés (Torah), los Profetas (Neb'im) y los Salmos (Ketubim). Es un anuncio de la Pasión como los que hizo previamente (Lc 9, 22.44). Encontramos una cadena de tres verbos: padecer, resucitar y ser proclamado. “Proclamar” es un verbo débil que necesita de un contenido (el nombre de Jesús muerto y resucitado) y un destinatario (todos los pueblos), y tiene una finalidad: el perdón de los pecados. Finaliza con un envío, “ustedes son testigos”, no se trata sólo en una acción como ministerio externo, es una identidad.

 

REFLEXIO 

... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
Una vida que se manifiesta.
Llama la atención el verbo: externar. No hablan los discípulos de doctrinas o ideas que están en el aire, sino de lo que está muy dentro de ellos. Cuando hacemos este ejercicio de comunicar nuestra experiencia de Cristo en la comunidad, él se hace presente (Mt 18, 20). Tantas veces nuestra fe se reduce a intimismos, reduciéndola a sólo un recuerdo sin transformarse en Presencia Viva del Señor en medio de nosotros.

Aunque el Señor nos ofrece la paz, hay muchas dudas en nuestro corazón, sea por miedo o porque nos parece demasiado bueno para ser verdad. Nuestra mente tan racional piensa de ver un espíritu, disociando la fe de la vida cotidiana. Cuando esto sucede, no entendemos la Paz del Resucitado. Pero él se deja tocar en la propia carne, porque nuestra fe no es la espera de un espiritualismo post-mortem, sino que ha de ser como es el Señor: de carne y hueso. Jesús se manifiesta mostrando las huellas de su muerte pero también con un signo de vida: comer, que revela la caducidad de nuestros cuerpos, pero al mismo tiempo es signo de su renovación, pues con el alimento se forman nuevos tejidos y se obtiene energía. Si bien podemos intuir que el cuerpo resucitado no tiene necesidad de alimento, Jesús al comer manifiesta que no dejado de ser el mismo cuerpo, la misma persona.

Ya que nuestro corazón tiende a olvidar, Jesús anuncia de nuevo su pasión, ¡y cuántas veces más nos la tendrá que repetir! Estamos invitados a recordar todo cuanto nos ha dicho estando con nosotros, para poder ser testigos.

El perdón de los pecados es signo especial de la salvación (Lc 5, 20; 7, 47; Mt 1, 21; 26, 28; Jn 1, 29; 8, 24). La palabra hebrea de paz “shalom” implica saldar las cuentas, que nos recuerda que sólo cuando nos levantamos del pecado y vivimos en la libertad de los hijos de Dios estamos en paz. Esto es empezar a vivir como resucitados.

 

ORAXIO
Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)
Hazme un instrumento de tu Paz.

Señor, tantas veces tengo miedo a todo aquello que no comprendo y fácilmente me olvido de tus palabras estancándome en mi turbación. Dame tu Paz.
Repíteme una y otra vez tu palabra hasta que se marque en mi carne y se grabe en mi corazón. Que comprenda tu Paz.
Ayúdame a ser tu testigo compartiendo todo el bien que me haces, especialmente cuando perdonas mis pecados. Que viva tu Paz.
Señor, mi pueblo y yo necesitamos paz y justicia, danos valor para compartir nuestra fe en comunidad y en la vida diaria para que tú estés presente en medio de nosotros, en tu Iglesia y en el mundo. Que construyamos tu Paz.

 

CONTEMPLAXIO
y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)
¿Qué hay más en mi corazón?, ¿turbación o paz? La paz como signo de la presencia de Dios hace que aún en las dificultades brote la alegría, como “el signo de un corazón que ama mucho al Señor” (M. Mazzarello).
¿Vivo en unidad mi fe, encarnándola y compartiéndola en mi vida cotidiana?
¿Dedico tiempo a recordar la Palabra de Dios para comprenderla?
Descubre la presencia del Señor resucitadon tu vida, y llénate de su Paz para poder comunicarla.

 

 

 

6 Pascua BEl texto Juan 15, 9-17  Descargar PDF

(lee este texto, serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)

9Como el Padre me ha amado, así yo a ustedes los he amado. Permanezcan en mi amor. 10Si observan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he observado los mandamientos de mi padre y permanezco en su amor. 11Les he dicho estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y la alegría de ustedes sea hecha plena. 12Este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros como yo los he amado.

13Ninguno tiene amor más grande que éste, que quien da su vida/alma por sus amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando. 15Ya no les digo siervos, ya que un siervo no conoce lo que hace su señor, a ustedes les he llamado amigos, ya que todas las cosas que he escuchado a mi padre los he dado a conocer. 16No me han elegido ustedes a mí, sino a ustedes yo les he elegido y los he constituido para que vayan y porten fruto y su fruto permanezca, a fin de que cuanto pidan al Padre en mi nombre lo de a ustedes. 17Esto es lo que les mando, que se amen los unos a los otros.

 

 

LEXIO
Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

 

Este discurso de Jesús lo encontramos cuando él se presenta como la Vid verdadera (Jn 15, 1-17). De ahí la importancia de los verbos: permanecer y tener vida. El sarmiento que no permanece en la vid se seca y es cortado y echado al fuego; el que permanece tiene vida y da mucho fruto. La manera de permanecer es el cumplimiento de los mandamientos, estos mandamientos en plural se resumen y se radicalizan en el mandamiento del amor que ya había sido enunciado (vv. 34-35) y que se repite aquí dos veces (vv. 12.17).

Se muestra una concatenación de personajes: el Padre, Jesús, los discípulos. En estos se manifiestan de manera análoga tanto el amor (que desciendo desde el Padre) como el cumplimiento de los mandamientos (para permanecer en esta cadena). El fruto de esta permanencia en el amor a través del cumplimiento de los mandamientos es la perfección de la alegría de Cristo en los discípulos.
Los vv. 13 y 14 nos muestran la relación especial de Jesús con los discípulos: una amistad con un amor tan grande que llega al punto de entregar la propia vida, y no se trata sólo de la vida biológica, sino de lo más profundo de la vitalidad humana (psiché). Sin embargo, esta relación de amistad, de parte de los discípulos tiene una condición: hacer lo que él manda. Encontramos una paradoja entre el libre don de Jesús y la respuesta condicionada de sus amigos, que se subraya con la libre elección de Cristo (v. 16). El término amigos es contrapuesto al de siervos, dado que no se trata de una obediencia ciega a una autoridad, sino al conocimiento de lo íntimo de la vida familiar (v. 15). Reaparece el tema del fruto de quien permanece unido a la vid (vv. 4-5), pero ahora se acentúa la perennidad de éste; estableciendo una conexión permanente de los discípulos con el Padre a través del nombre de Jesús.

 

MEDITAXIO 

... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
La alegría de ser amados.
Cuando hablamos de una amistad sincera y verdadera, generalmente le añadimos el calificativo de “incondicional”. Pareciera que Jesús nos pone la condición de cumplir los mandamientos para poder acceder al título de amigos, sin embargo, esa condición no depende de él. Su amor se muestra más allá de lo incondicional entendido como una mera aceptación del otro, sino que es una entrega total y activa, involucrando en ello la totalidad de la persona, incluidas las capacidades afectivas. Al sabernos amigos de Jesús, no estamos hablando de un selecto club de socios privilegiados, sino de una permanencia vital y afectiva. Es nuestra libertad de observar o no los mandamientos del Padre la que nos posibilita o impide existencialmente la capacidad de amar (y de sabernos amados).

Un siervo que obedece por temor o por simple obligación no tiene más paga que lo estipulado en el contrato: un estipendio que se enajena del señor. Pero el amigo y el hijo, que conocen el proyecto del corazón del Padre y lo observan movidos por el amor, lo que reciben es la alegría como fruto propio de esta relación, de ahí que este fruto permanece, pues no se agota – como un bien externo a Dios – sino que se acrece y profundiza. Permanecer en el amor del Padre es una opción libre de permanecer en la predisposición de amar. No se trata pues de un amor voluntarista, sino también de un dejarse permear y transformar por el amor del Padre.

 

ORAXIO
Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)

Tú, Señor, eres la fuente de mi alegría.
No hay amor más grande que el tuyo, que has entregado toda tu vida, tu alma, tu corazón por nosotros, a quienes has querido llamar amigos. Nos has elegido, simplemente porque nos amas; sin más pretensión que tengamos vida, que demos fruto de alegría, que este fruto permanezca. Es una lógica tan simple que nos cuesta tanto aceptarlo. Permítenos descubrirnos amados por ti, para poder responderte con un amor más puro y libre, sin miedos, sin intereses, sin medias tintas.

Ayúdame a comprender que sólo permaneciendo en ti, sin acumular para mí, puedo mantenerme vivo en el amor. Que sólo en esta confianza en tu amor mi alegría llegará a la perfecta armonía, pues mis pequeños actos de amor estarán en la sintonía del Amor más grande, el mismo Amor con el cual el Padre desde la eternidad te ha amado. Tú, Señor, eres la fuente de mi alegría.

 

CONTEMPLAXIO 

y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)
¿Qué sentimiento despierta en mi corazón cuando Jesús me llama amigo?, ¿qué temores aún son una nube oscura cuando escucho la palabra “cumplir los mandamientos”?
¿Vivo de verdad como un amigo que conoce lo que hace su Señor, o como un simple siervo? ¿Me preocupo de conocer más; me da miedo “comprometerme” existencialmente con las exigencias que de este conocimiento se deriven?
¿Qué decisión puedo tomar para permanecer en este amor?, ¿a quién perdonar?, ¿cómo amar a los otros? Recordemos a Don Bosco: “Tengo prometido a Dios que incluso mi último aliento será para mis pobres jóvenes. (MBe XVIII, 229)”
Me detengo y me contemplo amado por el Señor, que me hace partícipe de sus planes de salvación, que me deja siempre en libertad de querer amar.

 

 

1 Dom Ord BEl texto Marcos 1, 7-11  Descargar PDF

(lee este texto, serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)

Juan 7predicaba diciendo: “Viene detrás de mí el que es más poderoso que yo, y yo no soy digno de inclinarme para desatar la correa de sus sandalias. 8Yo los he bautizado en agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo”.
9Y sucedió que en aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado en el Jordán por Juan, 10y luego emergiendo del agua vio rasgados los cielos y al Espíritu como una paloma bajando hacia él, 11y hubo una voz desde los cielos: “Tú eres mi hijo amado, en ti me he complacido”

 

LEXIO
Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)
El evangelista, después de presentarnos el perfil de Juan el Bautista (vv. 2-6), nos presenta el contenido de su predicación (vv.7 y 8) y el cumplimiento de la misma en Jesús que es bautizado en el Jordán y la revelación divina que se sucede (vv. 9-11).

Jesús es presentado como uno que viene detrás, y al mismo tiempo como uno más poderoso; no se trata de un discípulo de Juan, tampoco de una simple sucesión temporal. Juan no es antecesor (que precede en el tiempo a otro en una dignidad, ministerio o encargo) es sobretodo precursor del Cristo (que profesa doctrinas o acomete empresas que no tendrán razón sino en tiempo venidero).

Él reconoce la grandeza del que ha de venir, y la pequeñez de su servicio. El poder y autoridad de Jesús reside en la cualidad de su bautismo: el bautismo de agua que permanece en la pureza externa es un movimiento del hombre hacia Dios – si bien necesario –, mientras que el bautismo en el Espíritu unge y consagra desde el interior.

Desatar la correa de las sandalias era tarea del esclavo que lava los pies de los que llegan a la casa, pero también es signo del garante que con la entrega de la sandalia cierra un compromiso (Rut 4, 7). Así Juan muestra que no es él quien sellará la Alianza, sino Jesús.

La teofanía sucede en el momento en que Jesús emerge del agua, lo que nos hace un recuerdo de la resurrección. La revelación de Dios es vista por una sola persona, podemos pensar que es Jesús, pues el destinatario de la voz es claramente él: “Tú eres...”

Los cielos abiertos nos recuerdan momentos de fuerte confrontación entre Dios y los hombres. Se abren los cielos en el diluvio, se cierran para castigar la tierra con la sequía en tiempos de Elías, se abren para entrever el trono de Dios y su gloria. El evangelio usa el mismo verbo que describe la división del Mar Rojo (Ex 14, 21) y los velos del templo rasgados a la muerte de Jesús (Mc 15, 38) es acción pascual.
El Espíritu baja, como ha bajado en los profetas. Baja como una paloma como eco del diluvio es signo de la vida restaurada por Dios. Hay una variación entre antiguos escritos, unos dicen que el Espíritu baja “sobre él” – lo que insinúa una acción puntual de posesión – y otros “hacia él” – insinúa un movimiento continuo –.

No es el Hijo quien por sus propias acciones complace al Padre, ese poner la complacencia es una acción del Padre hacia aquel que llama: el Amado.

 

REFLEXIO
... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
Yo también soy “el Amado”
Si pensamos en ese movimiento del Espíritu hacia el Hijo, podemos intuir un dinamismo espiritual maravilloso. Jesús es el Cristo – palabra griega que designa la “unción” al “mesías”– no como quien acumula el Espíritu, sino que da plenitud a la obra de la Creación, hacia él, el Espíritu se mueve de nueva cuenta sobre la superficie de las aguas (Gn 1, 2). Y así como el mal fue exterminado con las aguas del diluvio (Gn 8, 8-12), en el bautismo de Jesús se anuncia una destrucción del mal pero ya no a través de la muerte del hombre, sino de la resurrección del Hijo, que se alza de las aguas como será levantado del sepulcro.
Este movimiento del Espíritu tira la creación entera hacia el Hijo, nos recuerda que él es el primogénito de toda la creación (Col 1, 15); y como primer Hijo lo es de muchos hermanos que somos nosotros (Rm 8, 29). El don del Espíritu en Jesús es para bautizar y ungir a otros tantos en el mismo don: de ahí que nos llamemos “cristianos”, ungidos para continuar la misión del Hijo eterno de Dios.
En Marcos, la identidad de Jesús es un tema importante, inicia con la declaración de parte del Padre: “Tú eres mi hijo”, luego en el centro de la trama Jesús pregunta a los discípulos: “¿Quién dicen que soy yo?” (Mc 8, 27ss); y se cierra con la declaración del oficial romano: “Verdaderamente este era Hijo de Dios” (Mc 15, 39). Así, la identidad de Jesús pasa de una relación íntima con el Padre, al conocimiento de los discípulos, y de ahí al anuncio al mundo entero. Ser hijos es comunicar esta noticia de sabernos amados por el Padre.
Dios también ha depositado su Espíritu en nosotros para llamarle “Abbá, Padre” (Rm 8, 15), no por nuestro mérito, sino porque nos ama. No podemos poseer este Espíritu como un tesoro individual, sino hacer camino como y con Jesús, dejándonos guiar como él incluso al desierto (Mc 1, 12; Rm 8, 14) para comprender el proyecto de Dios en nuestra propia vida. Para ello tendremos que recordarnos constantemente nuestra identidad: “soy hijo de Dios, hijo amado”.

 

ORAXIO
Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)
Te he llamado por tu Nombre... (Is 43, 1)
Señor, tú has grabado mi nombre en la palma de tu mano para no olvidarme, y me has sellado en la frente con el don de tu Espíritu. Me has llamado “hijo amado”, y aún conociendo mi pecado has puesto en mí tu complacencia. Hazme recordar siempre que soy hijo tuyo cuando vea que mis limitaciones y pecados afean la hermosura de tu imagen en mi ser, para que así yo sea lavado en las aguas de tu perdón. Cuando mi espíritu se apague ante mis tristezas o al desaliento ante un mundo lejano a tu proyecto, que yo recuerde que porto tu Espíritu que es agua y fuego para encender mi esperanza y dar vida aún en el desierto. Que el don de mi bautismo me haga estar cada día más unido a Cristo Jesús, tu Hijo y mi Señor, para que al final de mi vida se pueda decir: “éste también era hijo de Dios”. Amén.

 

CONTEMPLAXIO
y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)
¿Cuánto me gozo y me lleno de esperanza en reconocerme “hijo amado” de Dios?¿Esto me da “poltronería espiritual” o me da seguridad y libertad para actuar como Cristo? ¿Qué cosas descubro en mi corazón que no son “dignas” de un hijo y que más que complacer a Dios tienen necesidad de ser lavadas con el agua de la conversión? ¿Qué tanto me he guardado la acción de Dios en mi vida? ¿Con qué actitud rezaré ahora el Padre Nuestro, especialmente al decir “hágase tu voluntad”?

 

 

12 Ord BEl texto Mc 4, 35-41  Desgargar PDF

(lee este texto, serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización)

35 En aquel día habiendo caído la tarde, les dijo: “Pasemos a la otra orilla”. 36 Y habiendo despedido a la gente lo llevaron como estaba él en la barca, y había otras barcas con él.
37 Entonces vino una gran tormenta de viento y las olas se lanzaban contra la barca, que se ya se llenaba la barca. 38 Pero él estaba en la popa sobre una alhoada durmiendo, entonces lo despertaron y le decían: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?” 39 Levantándose, increpó al viento y dijo al mar: “Calla, quédate en silencio”. Y cesó el viento y vino una gran calma. 40 Y les dijo: “¿Por qué son cobardes?, ¿aún no tienen fe?” 41 Ellos se atemorizaron con gran temor y se decían unos a otros: “¿Quién, pues, es éste que el viento y el mar le obedecen?”

 

LEXIO 

Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

El relato del Evangelio nos sitúa en un momento temporal preciso: el atardecer, el comienzo de la hora de las tinieblas; pero también la hora de la intimidad. Es el tiempo en que cesan los trabajos, y Jesús también termina su labor de predicar, disponiéndose a la intimidad con los suyos.

La situación espacial también es muy señalada: el mar de Galilea, en donde al inicio del capítulo, ha dirigido desde la barca sus parábolas. Jesús cruza el mar en varias ocasiones, va a la otra orilla en busca de reposo y tranquilidad – no la encuentra –. En torno a estos trayectos por el mar se han verificado grandes sucesos: la pesca milagrosa (Lc 5, 4), el caminar sobre las aguas (Mc 6, 48), la multiplicación de los panes (Mc 6, 34). Meterse en el mar que es signo del misterio del mal y de la muerte, predispone a alguna gran manifestación del poder de Dios en Jesús.

Jesús duerme sobre una almohada, única mención de ésta en los evangelios, recordamos lo que afirmará en los otros dos evangelios sinópticos: “Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Mt 8, 20; Lc 9, 58). Duerme sobre la popa, la parte posterior de la barca. Jesús no es quien dirige la barca, son los discípulos los que tienen en sus manos la responsabilidad y el poder de dirigirla.
Las tormentas y los vientos marinos son expresión de la fuerza de la naturaleza hacen patente la pequeñez de la seguridad humana, dificultando la guía de la embarcación. El Evangelio nos dice que la barca se llenaba, corriendo el riesgo de hundirse. Los discípulos al despertar al Maestro, no lo hacen para pedirle ayuda confiados en su poder, sino como un reclamo por su inactividad en medio de la tormenta.

Jesús, con su palabra domina el mar y el viento. En la antigüedad, el dominio sobre el mar y el caos eran los signos de la creación. Jesús, teniendo autoridad sobre ellos se presenta con toda su fuerza divina y creadora, lo que desata un temor diverso en los discípulos: “¿Quién es este?”, son testigos de una profunda teofanía.

 
MEDITAXIO

... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
Paz en medio de la tormenta.
Todos buscamos momentos de paz y tranquilidad. Los momentos de descanso son necesarios para darle sentido a nuestra vida y hacer síntesis del trabajo ordinario. Encontramos este valor en Jesús que se retira a orar, que muestra este valor contra el activismo frenético de nuestra sociedad.

Sin embargo no podemos tener el control sobre todas las situaciones de nuestra vida, como las tormentas no están bajo nuestro control. Pero no debemos olvidar que sí tenemos control sobre nuestra barca, aunque sea pequeña, y en medio de las situaciones adversas no perdemos libertad ni responsabilidad. Como los discípulos, nosotros somos los responsables de conducir nuestra propia vida personal y comunitaria, el Señor no se entromete pero siempre está. Él ya nos ha enseñado lo que es el Proyecto de Dios y deja margen a nuestro protagonismo, se confía en nosotros, reposa en nosotros.

Ante las tormentas de nuestra vida, podemos responder, sea con el reclamo o con la confianza. Somos conscientes de la presencia del Señor en nuestra vida, pero el paso a la confianza no es automático, porque podemos tender a exculparnos y dejar toda responsabilidad en él. El camino de la confianza nos encara en cambio a nuestra propia responsabilidad, como decía san Ignacio de Loyola: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios”.

En los momentos de mayor dificultad es cuando brilla con más fuerza la presencia de Dios, que convierte la fragilidad en fortaleza. Si la tormenta nos orilla a reconocer nuestra pequeñez, la fe nos eleva a reconocer la grandeza del Señor más allá de cualquier tempestad: ¡Él es Dios y está con nostros!

ORAXIO 

Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)

Con este canto hagamos oración:
Quieto estaré. (Hillsong)
Escóndeme bajo tus alas otra vez,
cúbreme con tus manos de poder.

Aunque se levante y ruja el mar,
volaré sobre la tempestad,
Padre, en la tormenta eres Señor,
quieto estaré, sé que eres Dios.

Tendré quietud sólo en Jesús,
y en tranquilidad su poder conoceré.

Aunque se levante y ruja el mar...

 

CONTEMPLAXIO 

y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)
¿Qué sentimientos y pensamientos predominan cuando me enfrento a las tormentas de mi vida? ¿Busco en medio del frenesí de mi vida un tiempo de silencio y calma para reconocer la presencia de Dios en mi vida?
¿Qué tan lejos o cerca estoy de la confianza en Dios?, ¿descubro pequeños pasos hacia ella en mi esfuerzo cotidiano? ¿Me siento invitado(a) a no desesperar?
¿Cómo vivir con libertad y responsabilidad mi vida?
Ofrezco mi corazón al Señor para que repose en él, que por su misericordia se confía a mis pocas fuerzas y a mi gran inexperiencia como navegante. Le recibo, le escucho, le acaricio con el silencio de mi mirada aún en medio de la tormenta.

 

 

17 Ord BEl texto Jn 6, 1-15 Descargar PDF

1Después es de estas cosas, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, de Tiberíades. 2Lo siguió una gran muchedumbre que habían visto los signos que hacía sobre los enfermos. 3Jesús subió hacia la montaña y allí se sentó con sus discípulos. 4Estaba cercana la pascua, la fiesta de los judíos. 5Jesús, alzando entonces los ojos y viendo que era una gran multitud la que había venido hacia él, dijo a Felipe: ¿Dónde compraríamos pan para dar de comer a estos? 6Esto lo dijo probándolo, puesto que él conocía lo que estaba a punto de hacer.

7Le respondió Felipe: Doscientos denarios de pan no les serían suficientes para que cada uno tomase algún pedazo. 8Dijo a él uno de sus discípulo, Andrés, el hermano de Simón Pedro: 9“Hay un muchacho el cual tiene cinco panes de cebada y dos bocadillos de pescado, pero estas cosas, ¿qué son para tantos?”

10Dijo Jesús: “Hagan sentar a los hombres”. Había mucha hierba en el lugar. Se sentaron entonces los hombres en número como de cinco mil. 11Jesús tomó entonces los panes y habiendo dado gracias dio a los que estaban recostados, de la misma manera también de los bocadillos de pescado tanto como querían. 12Como fueron saciados, dice a sus discípulos: “Reúnan los pedazos que sobran, para que nada sea destruido”. 13Entonces juntaron y llenaron doce cestos de las partículas de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. 14Entonces, los hombres que vieron el signo que había hecho dijeron: “Este es en verdad el profeta que viene al mundo”. 15Jesús, habiendo conocido que estaban a punto de venir y tomarlo para que fuera hecho rey, se alejó de nuevo hacia el monte, él solo.

 

LEXIO

Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

 Jesús es un personaje famoso, mucha gente le sigue, aún a pesar que cruce al otro extremo del mar. Jesús les contempla y advierte sus necesidades. La gente le sigue porque ha visto los signos que hace con los enfermos, y querrán forzarlo a ser su rey cuando ven que puede saciar su hambre. Este será un problema que Jesús denunciará al alejarse luego él solo al monte, o en la controversia del pan de vida (Jn 6, 26).

La ubicación de este signo de los panes se realiza en un monte donde hay mucha hierba, lo que nos recuerda el salmo 23: “en verdes praderas me hace recostar”. Aunque no es un lugar tradicional de prueba como el desierto, Jesús pone a prueba a Felipe, preguntando dónde se puede comprar pan para alimentar a la gente. La prueba nos recuerda las quejas de Israel en el desierto y el llamado a la escucha y confianza en el Señor (Ex 16, 2-4). Resulta interesante que Jesús quiera comprar, recordamos las palabras del profeta Isaías: “[...] vengan, compren y coman. [...] ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no sacia?” (Is 55, 1-2). Un signo al que escucha a Dios y practica la justicia, es el de no pasar hambre (Is 33, 16). El tiempo está marcado por la fiesta de Pascua, la fiesta de los panes ázimos.

Hay un muchacho con cinco panes de cebada, un grano popular en Palestina, pero utilizado principalmente para consumo del ganado, o de los pobres y desamparados (Rut 2, 17.18; 1 Re 4, 28); aunque también servía para ofrendas (Num 5, 15). En la Escritura encontramos otros panes de cebada dados como ofrenda a Eliseo con los cuales sació al pueblo (2 Re 4, 42). Los dos peces no son alimento crudo, se trata de un bocadillo preparado como un tentempié; ambos alimentos siendo don de Dios, han tenido la mediación de las manos humanas para prepararlos.

Jesús toma, agradece, comparte, son signos eucarísticos que según algunos comentaristas como Y. Simoens, anticipan la institución de la Eucaristía que en el relato de Juan no aparece en la última cena, donde se da centralidad al lavatorio de los pies.
Jesús ordena que nada se desperdicie, lo que sobra a quienes están saciados aún tiene una función: recordemos que de lo que sobra se alimentan los pobres (Tb 4, 16).

 

REFLEXIO

... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
Compartir agradecidos desde nuestra pobreza.
En un mundo marcado por las desigualdades, el Evangelio nos alerta que la provisión de las necesidades básicas como el alimento están en el corazón mismo de Dios. El hambre es una consecuencia del hombre que se ha alejado de Él, metiéndose en una lógica de poder y no de compartir, por ello a Jesús lo quieren hacer rey porque no han comprendido que la solución al hambre está en la disponibilidad de ofrecer aún lo poco que se tiene: cinco panes y dos pescadillos.

Cuando leemos este pasaje, con mucha frecuencia sólo nos fijamos en el prodigio de la cantidad: cinco mil hombres; sin el embargo el evangelio no centra en ello, ni siquiera usa la palabra multiplicar. El evangelio muestra las acciones de Jesús, toma los dones de la pobreza de un muchacho, y da gracias por ellos. Dar las gracias por cuanto se tiene es lo que posibilita después al dar a muchos. Los grandes santos de la caridad eran audaces en el dar porque sabían que eso poco que recibían era un don de Dios, no obstante el hombre fatiga para transformarlo. Multiplicar el pan es obra de Dios, en ello reconocen a Jesús como el profeta que ha de venir, pero no nos exime de nuestra colaboración.

Cuando pide que nada se desperdicie, dice la palabra "destruya". El desperdicio es la acción contraria a la creación de Dios. En la "cultura del descarte", denunciada frecuentemente por Papa Francisco, podemos ver como en las pequeñas cosas cooperamos para la destrucción del mundo y de la sociedad humana. El alimento que no se come y se desperdicia significa el hambre de otros y la muerte innecesaria de plantas y animales que fueron sacrificados para continuar la vida, no para el basurero. Y no sólo el alimento, las cosas también se destruyen, ya no se reparan, se botan para comprar otras nuevas; y corremos el riesgo de hacer lo mismo con las personas. Jesús está atento a las personas, les ve. Para él, ellos no son números para enorgullecerse, sino para responsabilizarse. Jesús se presenta como el buen pastor que conduce a sus ovejas y les provee.

 

ORAXIO
Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)
Aquí hay un muchacho. (fragmento/ Jésed)
Aquí están mis palabras, aquí están mis acciones,
aquí están mis ilusiones, más ¿qué es eso, sin tu amor?, Señor.

Aquí está este corazón que quiere serte fiel,
más ¿qué es eso si no te tiene a ti (2)

Aquí está este corazón con mis panes y mis peces,
toma todo y repártelo, Señor.

 

CONTEMPLAXIO 

y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)
¿Puedo fiarme de la Providencia de Dios?, ¿me siento agradecido por lo que tengo?
¿Permito que Dios cuestione mi manera de vivir en una “sociedad de libre mercado”? ¿Me siento invitado(a) a no desperdiciar y a compartir?
¿Cómo puedo ver y vivir mi Eucaristía desde este pasaje?

 

22 Ord BEl texto Marcos 7,1-8.14-15.21-23  Descargar PDF

1Se reunieron entorno a él los fariseos y algunos de los escribas venidos desde Jerusalén. 2Y viendo que algunos de sus discípulos que con las manos impuras, es decir sin lavarlas, estaban comiendo panes 3 – pues los fariseos y todos los judíos si no se han lavado las manos cuidadosamente no comen, guardando la tradición de los mayores, 4y después del mercado si no se han lavado no comen, y hay muchas otras cosas que han recibido para guardar, abluciones de los vasos, de las jarras y de los cuencos de cobre – 5y le preguntaron los fariseos y los escribas: “¿Por qué tus discípulos no andan según la tradición de los mayores, sino que comen el pan con las manos impuras?” 6Les dice: “Bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: 'Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón se ha distanciado lejanamente de mí. 7En vano me alaban enseñando doctrinas que son mandatos de los hombres' 8desobedeciendo el mandamiento de Dios guardan la tradición de los hombres”. [...]

14Y llamando de nuevo a la multitud les decía: “Escúchenme todos y comprendan, 15Nada hay que de fuera del hombre que entrando en él pueda hacer impuro, pero son las cosas que del hombre salen las que hacen impuro al hombre. [...]

21Pues dentro del corazón de los hombres salen los malos pensamientos, las fornicaciones, robos, asesinatos, 22adulterios, envidias, maldades, engaños, indecencias, ojos malos (soberbia), blasfemia, arrogancia, estupidez. 23Todas estas cosas malas desde dentro salen y hacen impuro al hombre.

 

LEXIO

Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

Hay una inspección sobre Jesús, su fama ha llegado hasta el centro religioso de Jerusalén (cf. Mc 3, 22) y un grupo se reúne en torno a él. Pero el actuar de los discípulos les impresiona porque no cumplen sus expectativas, ya han ocurrido controversias similares con los discípulos del Bautista, fariseos, escribas y herodianos. Él mismo es inspeccionado para tener de qué acusarlo (Mc 2, 18.24; 3, 2).

La controversia es sobre el tema de la pureza ritual, tan preciada en el sentimiento religioso judío; pero Jesús advierte que es necesaria antes que nada la pureza del corazón. Estas abluciones van más allá de ser simples normas de higiene, se vuelven un medio de “justificación” delante del Señor. De ahí el reclamo del profeta Isaías (29, 13), el pueblo ha alejado su corazón del Señor cambiando el temor y reverencia a él por meros mandatos aprendidos de hombres. Con esto Jesús afirma una anulación del proyecto divino por una tradición humana. En los versos que omite la lectura litúrgica Jesús explica con un ejemplo, la falta de caridad hacia los padres declarando como ofrenda los propios bienes (vv. 9-13).
Jesús arremete contra la pureza externa declarando que la impureza sale del corazón. En los otros versos omitidos (vv. 17-20) va más allá, diciendo que la impureza no entra por la boca. La vigilancia sobre la pureza ritual de los alimentos (kosher) es uno de los elementos más hondos de la fidelidad del judío, habiendo mártires por preservar estas normas. Esto hace ver el gran conflicto que tales palabras representan para el mundo hebreo; sin embargo Jesús no ataca la norma en sí misma, sino las maldades que se gestan dentro del corazón de los hombres. Es enfático en este “dentro”, entendiendo que el único responsable de la impureza es el propio hombre, su profunda voluntad corrompida.

 

 REFLEXIO

... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
Compartir agradecidos desde nuestra pobreza.
Las leyes divinas y las tradiciones humanas, como nos ha mostrado el Evangelio, no siempre van de la mano. Las leyes humanas se establecen por consenso humano, no siempre de acuerdo al proyecto originario del creador. Y cuando estas dos realidades chocan, debemos pensar como Pedro y Juan delante del Sanedrín (Hch 4, 19): “Juzguen ustedes si es correcto a los ojos de Dios que les obedezcamos a ustedes antes que a él.”

Jesús, citando al profeta Isaías, nos da una clave para entender el motivo de esta distancia entre los mandamientos divinos y las tradiciones humanas: haber cambiado el temor-reverencia a Dios por simples doctrinas. Las tradiciones no son malas en sí, pero no bastan para vivir el proyecto divino, es necesario siempre buscar a Dios, sin contentarnos ni autojustificarnos con prácticas externas que no tocan el corazón.

Jesús nos alerta que los males se generan en el corazón del hombre, no porque la naturaleza del hombre sea mala, sino porque el corazón se ha alejado de Dios. Buscar impurezas externas busca eximirnos de nuestra responsabilidad de nuestras maldades. No nos es válido hacer porque todos hacen, ni condenar el mal del mundo si no nos empeñamos primero a combatir el mal de nuestro corazón. No por imponer leyes “religiosas” en nuestro mundo garantizaremos que se instaure el Reino de Dios, sino hasta que se practique el proyecto divino, con o sin ley humana. Estar cercanos a Dios nos hace ver, juzgar, y actuar con la misma libertad que los discípulos actuaban conviviendo con Jesús, porque sabemos en el mandamiento del Amor se sintetizan toda la ley profetas (Mt 22, 40).

 

ORAXIO 

Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)
“Ama y haz lo que quieras”. (San Agustín)
Señor, enséñame a custodiar mi corazón. Que no me aferre sólo a las tradiciones humanas, sino a tu Palabra viva que me transforma y transforma a tu Iglesia; que el tesoro que he recibido y aprendido de mis padres no sea un adorno en el estante, sino herramienta para buscarte, para construir el futuro, para ser más humano y más divino. Que el temor a la “impureza” no me orille al pecado, pues si me alejo del Amor me alejo de ti. Y sin ti no puedo juzgar lo que es bueno o malo, porque seré víctima de mis caprichos, de mis miedos y vanaglorias. Acércame a tu Corazón, que tu Amor sea mi ley, palabra viva grabada en mi carne, para actuar en la libertad de los hijos de tu Padre, que es mi Dios y Señor.

 

 CONTEMPLAXIO

y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)
¿Cómo me siento delante de Dios y delante de mis hermanos cuando escucho esta palabra?
¿Cuáles son las tradiciones que observo, por qué las observo?, ¿las conozco y las reconduzco para que me acerquen a Dios? ¿Me siento invitado(a) a custodiar mi corazón?
¿Busco verdaderamente a Dios?, ¿le guardo reverencia y amor personal o lo he reducido a un “algo” tradicional?
¿Cómo vivir la fe en una sociedad laicista y secularizada donde las leyes de Dios son menospreciadas o abolidas?, ¿confrontación y condena, dejadez o aislamiento, compromiso personal y comunitario?

 

25 Ord BEl texto es Marcos 9, 30-37  Descargar PDF

(lee este texto, serena y tranquilamente una o varias veces hasta desentrañar parte de su estructura, personajes y organización):

30Después de haber salido, atravesaron la Galilea y Jesús no quería que alguno lo supiese. 31Enseñaba a sus discípulos y les decía que el Hijo del hombre sería entregado en las manos de los hombres y lo matarían. Y habiendo muerto después de tres días se levantaría. 32No entendían la palabra, pero temían de preguntarle.
33Y llegaron a Cafarnaum; y estando en la casa les preguntó: ¿De qué discutían por el camino? 34Ellos guardaron silencio, pues entre ellos discutireron en el camino quién era el mayor. 35Sentándose, llamó a los doce y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos. 36Y tomando un niño lo puso en medio de ellos y tomándolo en sus brazos les dijo: 37Quien a uno como este niño reciba en mi nombre, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió.

 

LEXIO

Busca leyendo... (Lo que dice el texto en si mismo para entenderlo mejor)

Jesús y sus discípulos salen del entorno de la montaña de la Transfiguración, y de la curación del epiléptico. A partir de este episodio, la actividad de Jesús se vuelve más reducida hacia el grupo de los doce. Jesús no quiere que le reconozcan. Antes ya había anunciado su pasión, con el escándalo de sus discípulos y con la consolación de la visión de su gloria en el monte. Ahora de nuevo anuncia la pasión y los discípulos aún no entienden. Mantienen silencio.
Hay una discusión en el camino que no aparece en el texto, pero que Jesús denuncia. El tema era por quién era el mayor.
En ambas situaciones: la incomprensión de la pasión, y la lucha por ser el mayor, los discípulos están temerosos ante el Maestro. La respuesta de Jesús se vuelve un gesto: poner a un niño al centro. La pequeñez y la humildad del niño contrastan con el deseo de grandeza en la mente de los discípulos. Los discípulos no pueden  aceptar la humillación del maestro ni la propia condición de servicio. Sin embargo, Jesús anuncia en la acogida del pequeño la acogida de él mismo y de aquel que lo ha enviado. Es una lógica en cadena diversa a los juegos de intereses mundanos en los que se sirve sólo al mayor.

 

 

... y encontrarás meditando. (Reflexión personal y profundización sobre la Palabra, lo que a mí me dice ahora)
El miedo de los discípulos recuerda el mismo miedo de Adán y Eva que se esconden porque tienen miedo de Dios (Gn 3, 10). Intuyen en su interior que su lógica es diferente a la lógica del Maestro, hay una nube de pecado que no permite reconocer el proyecto de Dios. El miedo a la reprensión de Jesús paraliza a  los discípulos para acogerle en la humildad de su pasión, y por tanto, serán incapaces de acoger la pequeñez en la cual Dios se complace. La lucha por ser el mayor desenmascara una falta de fraternidad y de servicio.
Hay dos gestos que están en juego: el ser entregado, y el ser acogido. Jesús estará en las manos de los hombres para ser matado; el niño estará en brazos de Jesús para ser puesto como ejemplo. El deseo de ser el mayor toma al otro para destruirlo; el proyecto de Dios acoge al otro para salvarle, para amarle como se ama al mismo Dios.
Jesús se pone en nuestras manos, a riesgo de su muerte, para ser acogido y en él sea acogido el mismo Padre. Es difícil acoger en humildad el proyecto de Dios, se necesita la simplicidad y el servicio para ver la concretez e inmediatez del amor.

 

ORAXIO 

Llama orando... (Lo que le digo, desde mi vida, al Dios que me habla en su Evangelio. Le respondo)

Señor, qué diferente ves el mundo a como lo vemos nosotros. Qué fácil te resulta ver el valor de las pequeñas cosas, mientras que nosotros nos desgastamos en construir grandezas. Qué fácil te resulta hablar de pasión y resurrección, mientras que nosotros tememos la muerte y el descrédito ante los ojos del mundo. Qué fácil te resulta poner a un niño al centro, mientras nosotros pensamos en el éxito, el poder, y hasta una idea falsa de santidad. Enséñanos a ver con tus ojos, para descubrirte en ese pequeño hemano nuestro que pones en nuestras manos para ser amado, que en él te recibamos a ti, y en ti recibamos al Padre. Que nuestro servicio sea auténtico y nuestra humildad verdadera, no para ganar un título de mayorazgo, sino para gozar de contemplar tu presencia en nuestra vida. Señor, nos llamas de nuevo junto a ti para corregirnos, que no temamos tu corrección, que no temamos preguntarte, que sea el Amor quien regule nuestra amistad contigo. Amén.

 

CONTEMPLAXIO 

y se te abrirá por la contemplación (Hago silencio, me lleno de gozo, me dejo iluminar y tomo decisiones para actuar de acuerdo a la Palabra de Dios)¿Cómo descubro a Jesús?, ¿qué me despierta el verlo siervo, enviado, traicionado? ¿Cómo se confronta esto con la idea de éxito que ronda mi corazón?
¿Cómo vivo mi servicio en la comunidad cristiana y en el mundo? ¿Cuál es mi motivación profunda de servir? ¿Qué tanto mi vista se lanza hasta la eternidad?
¿Cómo voy a acrecentar mi capacidad autocrítica para confrontar mis proyectos con el proyecto de Dios? ¿Me doy tiempo para escucharle?

 

Cristo Rey BTexto: Jn 18, 33b-37  Descargar PDF

33Pilato llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?” 34Jesús le respondió: “¿Por ti mismo dices esto, u otros te han hablado sobre mí?” 35Respondió Pilato: “¿Acaso soy yo judío?, tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí, ¿qué has hecho?” 36Jesús respondió: “El reino mío no es de este mundo. Si de este mundo fuera el reino mío, mis súbditos habrían luchado para que no fuese entregado a los judíos. Ahora pues, el reino mío no es de aquí.” 37Le dijo entonces Pilato: “Así que, ¿tú eres rey?” Jesús respondió: “Tú dices que soy rey. Yo para esto he sido generado y para esto he venido al mundo, para que yo dé testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.” [38Pilato le dijo: “¿Qué es la verdad?”]

¡Gloria a ti, Señor, Jesús!

LEXIO
Busca leyendo…

El encuentro entre Jesús y Pilato gira en torno a la pregunta: “¿Eres rey?” Repetida dos veces y cuya afirmación es evadida por Jesús. En la primer respuesta Jesús hace otra pregunta sobre la fuente de este título en labios del procurador romano. Jesús ha sido llamado rey en varios momentos (Mt 2, 2; Jn 1, 49; Lc 19, 38), algunos movidos por rumores, otros movidos por la fe. Pilato responde con otra pregunta: “¿Acaso soy yo judío?”, se declara excluido del pueblo elegido, su ignorancia sobre las promesas a Israel lo sitúan como antípoda de Natanael, un verdadero israelita (Jn 1, 49). Pilato no se mueve por la fe, sino por las presiones políticas del pueblo y las autoridades religiosas.

Ante la ignorancia de Pilato, Jesús explica que su reino no proviene de este mundo. Jesús al hablar de su relación con este reino usa una aposición (el reino [el] mío), en vez de un simple adjetivo posesivo (mi reino); no afirma su dominio sobre el reino, lo cualifica con su propia persona; entre todos los reinos, este reino se identifica con Jesús. No nos encontramos ante un rey como los de los hombres que son criticados por Jesús (Lc 22, 25), tal vez por ello evade el ser llamado “rey”, y prefiere declararse testigo de la verdad.

El título de “rey” en Israel evoca la crisis religiosa e el paso de los jueces a la monarquía (1 Sm 8, 7); el rey originario sólo es Dios, al punto que en las formas de oración él es llamado “rey del universo”. Así, el que Jesús sea llamado rey no sólo connota un elemento político, sino también religioso. De ahí el escándalo ante el título escrito sobre la cruz de Jesús (Jn 19, 19-22) y el doblez de las autoridades religiosas judías que declaran no tener otro rey que el césar (Jn 19, 15).

Jesús menciona que si su reino fuera de este mundo sus súbditos lucharían a muerte por él para que no cayera él en manos de los judíos, no se trata de una impotencia suya en este mundo, sino una diferencia de criterios.
Al presentarse como testigo de la verdad, lo hace evocando a su origen y a su venida a este mundo; esto nos lanza al prólogo del cuarto evangelio (Jn 1, 1-18). En esto vemos un contraste, Jesús que es la luz, aquí es presentado casi a la par de Juan: testigo. Pero al mismo tiempo Jesús usa el mismo signo del Buen Pastor, de quien se conoce la voz (Jn 10, 14-16). En el AT encontramos que Dios es llamado el Pastor de Israel, y que el prototipo de rey – David – era también un pastor. En la lectura litúrgica se omite el v. 38. La última pregunta de Pilato que queda sin respuesta: “¿Qué es la verdad?” El Evangelio nos dice que la Verdad no es una idea, sino que tiene un rostro; y que ésta no se posee, sino que implica una relación: Jesús (Jn 1, 9; 14, 6; 17,17ss; 20, 35).

 

REFLEXIO

… y encontrarás meditando...

Un reino diferente: vivir en la Verdad.
El título de rey, según los criterios del mundo evoca dominio absoluto. La palabra “monarca” que usamos como sinónimo nos expresa “un único principio de orden”, de aquí podemos entenderlo como tiranía política, o si lo ponemos en el plano de la existencia como el principio en torno al cual todo tiene inicio, todo está ordenado. Vemos en el diálogo entre Jesús y Pilato una diferencia entre ambas comprensiones. Jesús es “rey” en la segunda acepción de monarca: él es la Verdad. Mientras que los reyes del mundo dominan, él ofrece la libertad (Jn 8, 32), la vida (Jn 1, 4; 14, 6), la santificación (Jn 1, 12; 17, 19). Por tanto el Reino de Cristo no se impone a la fuerza de ejércitos, sino que se testimonia con la Verdad.

El mundo, nosotros mismos, seguimos preguntando como Pilato: “¿Qué es la Verdad?” En la manera en que seamos como Nicodemo – sin ningún doblez, como ha dicho Papa Francisco: “pecadores sí, corruptos no”*– podremos reconocer a Jesús: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel”. Nuestra Iglesia vive una época de mártires, de testigos de la Verdad (Ap 6, 9-11; 7, 9ss.); el triunfo de Cristo (Ap 19, 11-16) está presente en cada uno de ellos; que así venza él en nuestro corazones, que podamos vivir en la libertad de los hijos de Dios.


ORAXIO

… llama orando...

“Reine Jesús por siempre, reine su corazón.”
Dios, Padre bueno, que en la etapa final de la historia,
enviaste a tu Hijo como testigo de tu Verdad en medio nuestro,
para redimirnos del pecado y de la muerte,
y derramaste el Espíritu, para hacer de nosotros,
llamados de entre todas las naciones un solo pueblo nuevo,
haz que tengamos como meta, tu reino,
como estado, la libertad de tus hijos,
como ley, el precepto del amor.

Que seamos capaces de rechazar cuanto desdiga del nombre de cristianos,
siendo dignos de nuestros hermanos y hermanas mártires de le fe y la caridad.
¡Que viva Cristo Rey!

Amén.


CONTEMPLAXIO

… y se te abrirá por la contemplación!

¿Qué sentimientos suscita en mí ver un “rey frágil” apresado? ¿Me siento de verdad parte del pueblo de Dios, de su Reino?
¿Qué cosas veo en el mundo y en mi manera de vivir que no son concordes con la Verdad?
¿A qué cosas he de renunciar para acoger el Reino como experiencia de libertad? ¿Cómo escuchar la voz de Jesús y reconocerle como “principio ordenador” de todos los ámbitos de mi existencia (humana, espiritual, socialmente)?

 

 

 

33Dom Ordinario BTexto: Mc 13, 24-32   Descargar PDF

24Mas en aquellos días después de aquella tribulación, el sol será oscurecido y la luna no dará su brillo y 25las estrellas serán precipitadas desde el cielo y las potencias en los cielos serán sacudidas. Entonces 26se verá al Hijo del hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria. 27Y entonces enviará a los ángeles a reunir a sus elegidos desde los cuatro puntos desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
28Aprendan de la parábola de la higuera, cuando su rama se hace ya tierna y broten las hojas, conocen que el verano está cerca. 29De esta manera, ustedes, cuando vean que estén sucediendo estas cosas, conocerán que está cerca a las puertas. 30En verdad les dijo que no pasará esta generación antes que todo esto suceda. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
32Nadie conoce acerca de aquel día y hora, ni los ángeles en el cielo ni el hijo, si no el Padre.

¡Gloria a ti, Señor, Jesús!


LEXIO

Busca leyendo…

El discurso de Jesús asume un tipo de narración apocalíptica – tantas veces confundido con un estilo críptico o fatalista – que no pretende detallar una sucesión de hechos, sino a través de figuraciones dar una mensaje profundo de la soberanía divina.
Primero se enuncia una tribulación – un momento de crisis profunda para la comunidad – que podría identificarse históricamente con la persecución a manos del imperio, pero queda abierta a las posteriores hasta las hoy actuales persecuciones, La tribulación no es cualquier peligro o situación difícil, sino aquella que produce una gran angustia, que después de ella no se puede ver claro el futuro, porque se piensa que este no existirá.

Simplemente, hablar de un después de la tribulación es un signo de algo más grande que esa situación que va más allá de nuestras propias fuerzas. Es una tribulación y un día inciertos, señalados como “aquella, aquellos”.
Los signos apocalípticos están restringidos al ámbito celeste: el sol y la luna se vuelven tiniebla. Este signo que nos evoca la noche y el fin, también es el mismo signo del origen, antes de la creación; aún en ella, está presente Dios.
Las estrellas que caen y las potestades – fuerzas que designan los ejércitos: podrían tratarse de otros astros, ángeles, etc. – que se sacuden nos muestran que esta tribulación no es sólo una realidad humana, sino cósmica, y la realidad natural y sobrenatural, también son afectadas, no son indiferentes al sufrimiento del hombre.

Estos signos no tienen más función que una introducción para el momento central: la venida del Hijo del Hombre. El evangelista retoma una visión de Daniel, que ha sido objeto de variadas interpretaciones, la lectura cristiana ha visto en este una figuración de Cristo. En el NT el título es usado sólo por Jesús para designarse a sí mismo. Entendido como título mesiánico liga a Jesús con la humanidad, un concepto más amplio que “Hijo de David” que hacer referencia a Israel. Su venida, sobre las nube con gloria y poder lo revelan como el juez mesiánico universal.

El ejemplo de la higuera hace ver los signos con la simplicidad de los ciclos anuales, de vida y renovación. Los signos vistos preparan a reconocer la inminencia de lo que vendrá. Sin embargo, la hora y el día exactos no son conocidos, sino sólo por el Padre. Aparece de nuevo el Hijo, él como signo y actor queda también en esta tensión de expectación. Los referentes temporales: ver los signos de inminencia y el desconocimiento del día y la hora, enmarcan una declaración de Jesús, introducida por “en verdad les digo”: la promesa que no pasará esta generación sin que sucedan estas cosas, pero que su palabra no pasará. Frente a esta generación y esta promesa, el cielo y la tierra, sí pasarán.


REFLEXIO
… y encontrarás meditando...

Tantas veces creemos tener el control sobre nuestras vidas, nos sentimos seguros en la medida en que podemos dominar todas situaciones. Cuando los problemas de la vida – naturales o provocados por un mal ejercicio de la libertad humana – rompen esta situación de control, sufrimos. Cuando este control nos orilla a situaciones que nos ponen en el límite de nuestras fuerzas, sentimos que es el final. El futuro se ve oscuro, un callejón sin salida. Así como nosotros experimentamos esta aflicción en lo personal, también lo experimentamos como comunidad, y también lo experimenta la creación entera. Pero eso no es el final, le vemos así por nuestra incapacidad de ver más allá, porque el final sólo está en las manos de Dios. Después de la tribulación, del momento de crisis, se reestructura la vida y la existencia de una manera diversa; la figura del Hijo del Hombre nos recuerda que Cristo Jesús, Dios y Hombre verdadero, es el criterio para esta nueva configuración. Él congrega a sus elegidos, para que en él encuentren punto de unidad, ya no estaremos dispersos por el mundo, no se sufre en solitario, no se salva en solitario. Nuestra fe nos empuja a la esperanza, a reconocer que más allá de nuestra oscuridad está la vida en Dios, El signo que se compara con esta oscuridad – la higuera – es un signo de vida, de fruto, no de destrucción.
Desde los primeros tiempos, hasta hoy, han existido milenaristas, que aguardan el fin de los tiempos, de una manera caótica. ¿Por qué tarda tanto en llegar ese día? San Pablo pensaba en su inminencia, Pedro dice que la espera es tiempo de misericordia para nuestra conversión. Lo que Jesús nos recuerda es que pasará este mundo, pero nuestra generación y sus palabras no pasarán. No se vive para lo que pasa, lo que pasa ayuda sólo a vivir. Nuestra generación permanecerá porque está marcada por la Palabra de Dios. El destino de la humanidad – en el cual la Palabra se hizo carne – va más allá de la tierra y del cielo: nuestro destino es Dios.


ORAXIO
… llama orando...

Oremos con el salmo 138: Señor, tú me sondeas y me conoces.
5Me estrechas por detrás y por delante, apoyas sobre mí tu palma. 6Tanto saber me sobrepasa, es sublime y no lo alcanzo.
7 ¿Adónde me alejaré de tu aliento?, ¿adónde huiré de tu presencia? 8Si subiera al cielo, allí estás tú; si me acostara en el abismo, allí estás; 9si me remontara con las alas de la aurora para instalarme en el confín del mar, 10aun allí me guiaría tu izquierda y tu derecha me aferraría. 11Si dijera: Que me encubra la tiniebla y la luz se haga noche en torno a mí, 12ni la tiniebla es tenebrosa para ti, aun la noche es luminosa como el día: la tiniebla es como la luz del día.

17¡Qué insondable me resultan tus pensamientos, oh Dios, qué incalculable su suma! 18Si los cuento, son más que granos de arena; y aunque terminara aún me quedarías tú.
Amén.

 

CONTEMPLAXIO

… y se te abrirá por la contemplación!

¿Cuáles son mis tribulaciones? ¿Dónde pongo mi confianza, en quién? ¿Verdaderamente me abro a la venida del Señor, o aún gestiono mi vida según “mis tiempos y mis criterios”? ¿Qué lugar tiene la Palabra de Dios en mi vida? Al leer los signos de los tiempos que veo en las noticias, ¿me lleno de temor, o refuerzo mi esperanza? ¿Cómo hacer operante esta esperanza?